La sensación constante de urgencia, el ritmo acelerado de vida y la presión por rendir cada vez más influyen directamente en el aumento de cuadros de ansiedad. Así lo explicó el psicólogo Nicolás Palomino, quien advirtió que muchas personas viven en un estado permanente de alerta, obligadas a cumplir metas laborales, sociales y personales que, en ocasiones, ni siquiera responden a deseos propios.
Palomino señaló que el problema aparece cuando la vida se convierte en una lista interminable de obligaciones y deja de haber espacio para el disfrute. Indicó que muchas personas persiguen objetivos simultáneos sin detenerse a preguntarse si realmente los desean. En ese contexto, la productividad deja de ser motivadora y se transforma en una fuente constante de tensión.
El especialista aclaró que es fundamental diferenciar la ansiedad como emoción adaptativa de un trastorno de ansiedad. Explicó que la ansiedad en sí misma es un estado de activación psicológica normal que todos experimentan en determinadas situaciones, como un examen o una expectativa importante. Sin embargo, se convierte en trastorno cuando afecta la funcionalidad de la persona, interfiere en distintas áreas de su vida y aparece en contextos donde no debería generarse esa activación.
En cuanto a los perfiles más vulnerables, indicó que si bien se registran más diagnósticos en adolescentes y adultos jóvenes, esto puede deberse a que son quienes consultan con mayor frecuencia. Subrayó que no existe un grupo exclusivo que “padezca ansiedad”, ya que cualquier persona puede desarrollarla si se siente sobrepasada por las circunstancias o percibe que no tiene herramientas para afrontarlas.
Entre los síntomas físicos más frecuentes mencionó la hipersudoración, los temblores, la agitación psicomotora, el aumento de la frecuencia cardíaca, el quiebre de la voz y la sensación de mente en blanco. Aclaró que estos síntomas, en estados leves o pasajeros, no deben confundirse con enfermedades médicas graves. No obstante, cuando la intensidad es alta y sostenida en el tiempo, sí puede requerir evaluación profesional.
Palomino también destacó el impacto de la presión por el rendimiento y el éxito, sostuvo que cuando una persona está convencida de sus metas y encuentra sentido en lo que hace, es menos probable que desarrolle un cuadro ansioso. En cambio, cuando siente que solo cumple expectativas externas sin satisfacción personal, aumenta la vulnerabilidad emocional.
Respecto al abordaje terapéutico, explicó que las intervenciones más eficaces incluyen la exposición gradual a las situaciones temidas, el fortalecimiento del autoconcepto, el entrenamiento en habilidades sociales y la resolución de problemas. Además, subrayó la importancia de involucrar a la red de apoyo cercana para acompañar el proceso.
En cuanto a la prevención, recomendó incorporar hábitos que ayuden a regular la ansiedad sin caer en la autoexigencia de estar siempre bien. Señaló que es clave aceptar que no todo debe salir perfecto a la primera y que el aprendizaje forma parte del proceso. Animarse a probar nuevas experiencias, tolerar el error y construir seguridad progresivamente son pasos esenciales para fortalecer la salud mental.
El psicólogo resaltó que hoy existe mayor apertura para hablar de estos temas, lo que permite detectar malestares de manera temprana y evitar que se cronifiquen. Reconocer la ansiedad como parte de la experiencia humana, pero saber cuándo pedir ayuda, es, según afirmó, una de las herramientas más importantes para preservar el bienestar.


