La forma en que nos tratamos dentro de una relación de pareja es uno de los factores más importantes para construir un vínculo sano, equilibrado y duradero. El psicólogo Enrique Servín explicó que el trato cotidiano, basado en el respeto, el cariño y la honestidad, genera un ambiente seguro donde ambas personas pueden expresarse libremente, sentirse escuchadas y encontrar apoyo emocional.
Según el especialista, actitudes como la escucha activa, la comunicación clara, la empatía y la colaboración fortalecen la convivencia diaria. “Hablar con respeto, expresar lo que sentimos o necesitamos y pensar en cómo nuestras acciones afectan al otro son claves para mantener una relación saludable”, señaló.
Sin embargo, expresó que existen señales que indican que el trato en la pareja se está volviendo dañino, como la crítica constante, la imposición, los celos excesivos, la falta de tiempo de calidad y la ausencia de escucha generan un clima de tensión que debilita el vínculo. Cuando estas conductas se repiten pueden aparecer el resentimiento, el distanciamiento emocional y los conflictos constantes.
Los pequeños gestos cotidianos cumplen un rol fundamental en el fortalecimiento de la relación, un mensaje cariñoso, una palabra de aliento, un detalle inesperado o simplemente preguntar cómo está el otro son expresiones de cuidado que suman día a día. Por el contrario, la indiferencia, la frialdad o los malos modos pueden provocar un desgaste progresivo del vínculo.
Subrayó que la empatía y la validación emocional son pilares esenciales del buen trato. La empatía permite ponerse en el lugar del otro, comprender sus emociones y necesidades. La validación implica reconocer lo que la pareja siente, aunque no se comparta la misma mirada.
Cuando la relación atraviesa momentos de conflicto, resentimiento o desgaste por la rutina, Servín recomendó buscar espacios de diálogo en momentos de calma, evitando discutir en medio del enojo. Reconocer los propios errores, escuchar con la intención de comprender y realizar pequeños cambios en la dinámica diaria pueden marcar una gran diferencia. Asimismo, modificar rutinas, compartir actividades y generar espacios de conexión ayudan a renovar el vínculo.
En situaciones donde los conflictos se repiten o se intensifican, la terapia de pareja puede ser una herramienta clave. “El proceso terapéutico permite aprender a manejar los desacuerdos, mejorar la comunicación, expresar necesidades de forma asertiva y centrarse en la solución más que en el problema”, explicó el psicólogo. Para que sea efectivo, ambos deben reconocer el desgaste y comprometerse con el cambio.



