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Hilos tensores: el tratamiento que rejuvenece la piel sin cirugías

Los hilos tensores se consolidan como uno de los tratamientos estéticos mínimamente invasivos con más demanda para mejorar la firmeza de la piel, est…

| Por La Tribuna
Algunos están diseñados para mejorar la calidad de la piel mediante la bioestimulación.

Los hilos tensores se consolidan como uno de los tratamientos estéticos mínimamente invasivos con más demanda para mejorar la firmeza de la piel, estimular la producción de colágeno y lograr un efecto rejuvenecedor inmediato, con resultados progresivos y naturales. La médica estética Gricelda Herrera explicó en qué consiste el procedimiento y qué se debe tener en cuenta.

Se trata de filamentos biocompatibles que se colocan debajo de la piel mediante un procedimiento mínimamente invasivo, con el objetivo de generar un efecto de soporte inmediato y estimular la producción natural de colágeno, comentó Gricelda Herrera, especialista en el procedimiento. Señaló que este tratamiento permite mejorar progresivamente la firmeza y la calidad de la piel, logrando resultados visibles y armónicos sin necesidad de recurrir a cirugías.

Herrera detalló que el procedimiento está indicado principalmente para personas que presentan flacidez leve a moderada o pérdida de firmeza, tanto en el rostro como en el cuerpo. No se recomienda en casos de flacidez severa, exceso importante de piel o cuando existen infecciones activas en la zona a tratar, ya que en estas situaciones pueden ser necesarios otros abordajes terapéuticos.

En relación con los tipos de hilos, la especialista comentó que existen distintas variedades, cada una con funciones específicas. Algunos están diseñados para mejorar la calidad de la piel mediante la bioestimulación, mientras que otros producen un efecto tensor más marcado. Indicó que la elección del tipo de hilo depende del objetivo del tratamiento y de las características individuales de cada paciente, por lo que considera fundamental una evaluación profesional previa.

Respecto a la edad, la médica dijo que no existe un momento exacto para iniciar este procedimiento, aunque suele indicarse a partir de los 30 o 35 años, cuando comienzan a aparecer los primeros signos de flacidez. Sin embargo, subrayó que el factor determinante es el estado de la piel y no únicamente la edad cronológica.

Sobre las zonas de aplicación, mencionó que en el rostro los hilos tensores se colocan con frecuencia en mejillas, línea mandibular, cuello y cejas, mientras que en el cuerpo se utilizan en brazos, abdomen y muslos, entre otras áreas. Se realiza con anestesia local, tiene una duración aproximada de entre 30 y 60 minutos y resulta bien tolerado por los pacientes. Los resultados se observan de manera inmediata, aunque se potencian con el paso de los meses gracias a la estimulación del colágeno, su efecto suele mantenerse entre 12 y 18 meses.

Gricelda Herrera, médica estética.

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