Las altas temperaturas de nuestro país influyen de forma directa en la conciliación del sueño, ya que para dormir por las noches el organismo necesita bajar su temperatura interna. En ambientes de calor extremo, este proceso es mucho más difícil, el cuerpo no puede bajar el nivel de calor y el descanso se vuelve entrecortado, lo que impide alcanzar un sueño continuo y reparador, explicó la neuróloga Verónica Fleitas.
Según Fleitas, el cuerpo necesita una leve pérdida de calor interno para iniciar el sueño, pero en ambientes calurosos esto se vuelve mucho más difícil. Como consecuencia, el organismo activa mecanismos de regulación térmica que se representa como estrés fisiológico, y esta exigencia adicional genera cansancio, irritabilidad y menor tolerancia a la frustración.
Dormir mal se asocia a la ansiedad, cambios de humor y dificultades para concentrarse al día siguiente, desde el punto de vista neurobiológico, el calor puede alterar el equilibrio de neurotransmisores vinculados al bienestar, como la serotonina y la dopamina.
La especialista en medicina neurológica Veronica Fleitas señaló que la hidratación resulta clave y aclara que el consumo de tereré no reemplaza el agua, entre las recomendaciones para dormir mejor, la doctora Verónica Fleitas sugirió mantener una adecuada hidratación durante el día, priorizar ambientes ventilados, reducir la sobreexigencia en las horas de mayor calor y proteger el descanso nocturno.


