Bajo la dirección de los maestros españoles Natalia Montañés y Rafael Sanz-Espert, la OSIC interpretó la Sinfonía sevillana, Op. 23, de Joaquín Turina, y la Sinfonía N.º 5 en mi menor, Op. 64, de P. I. Tchaikovsky. La música y un ambiente especial acompañaron el cierre del encuentro internacional.
El público acompañó la propuesta musical y eligió looks casuales y sobrios para la noche. Los jeans, pantalones en tonos oscuros, camisas y blusas fueron protagonistas, junto con blazers y chaquetas livianas. El azul, negro, blanco y gris marcaron la paleta de colores, mientras que algunos asistentes apostaron por conjuntos más formales.


