Gas natural para Itapúa

Augusto Roa (Encarnación)

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El departamento de Itapúa podría incorporar a su sistema energético el uso de gas natural, y con ello disminuir considerablemente su dependencia de la electricidad y la biomasa como fuentes de energía.

A primera vista la idea parece tan volátil como el gas mismo, pero no lo es tanto. Una propuesta de un técnico argentino, Ing. José Sesma (*), experto en planificación estratégica, plantea la posibilidad de conectar el gasoducto (en construcción) conocido como Gasoducto del Nordeste Argentino (GNEA), a sus vecinos inmediatos, el departamento de Itapúa y el estado brasileño de Santa Catarina (sur de Brasil).

En momentos que en nuestro país se debate sobre el riesgo de déficit energético para el 2030 debido al rápido aumento de la demanda interna, y la necesidad de impulsar una transición energética que limite la dependencia de las grandes hidroeléctricas, el planteamiento parece interesante de ser estudiado.

La propuesta es sumar a Itapúa y Santa Catarina al gasoducto que transportará gas natural desde el yacimiento Vaca Muerta, en la Patagonia argentina, a las provincias de Salta, Formosa, Chaco, Santa Fe, Corrientes y Misiones. El sistema ya llega, y está operativo, a las provincias de Formosa y Chaco.

Para concretar el suministro, sostiene Sesma, no es necesario esperar a que termine la construcción del gasoducto de 1.136 kilómetros. Se pueden emplear gasoductos virtuales, que son plantas de almacenamiento y regasificación a ser instaladas en ciudades cabeceras. Estas plantas o gasoductos virtuales inicialmente serán suministrados con gas natural comprimido (GNC) y gas natural líquido (GNL) transportados por carretera, y desde ahí serían redistribuidas a las redes de consumidores finales.

La provincia de Misiones y el departamento de Itapúa no disponen actualmente de la infraestructura necesaria, esto es, redes de distribución (conexiones domiciliarias e industriales). Es un desafío por superar, que tendrá el efecto de movilizar recursos económicos y humanos, y dinamizar la economía.

Es cuestión de hacer números, pero un proyecto de esta envergadura tendría un impacto superlativo en la economía regional, y nacional. Impacto traducido en inversión, generación de empleos mediante la construcción de infraestructura (redes de conexión, insumos, etcétera), además significará un sustancial ahorro en el consumo de electricidad y biomasa, nuestras dos principales fuentes de energía de uso doméstico y agroindustrial.

No existen datos puntuales sobre el consumo de biomasa con fines energéticos en Itapúa, pero a nivel nacional, según una estimación del Viceministerio de Minas y Energía, publicados en el año 2025, en el país se consumen unos 6,2 millones de toneladas de biomasa forestal por año. El 57 por ciento en el sector industrial, y el 28,8 por ciento en los hogares (cocinas a leña).

El 53,6% de este volumen proviene de árboles nativos, y el 31,3% de plantaciones de eucaliptos, y el 15% de subproductos agrícolas. El impacto, por lo tanto, también será favorable a la preservación de nuestros bosques nativos.

(*) Ing. José Sesma, es autor, junto con Miguel Yancovich, del libro “La integración de América”, en la que plantean la interconexión de todo el Cono Sur un corredor dual –carretero y ferroviario– bioceánico.

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