En la política colorada, Horacio Cartes sigue recibiendo agradecimientos, pero ya no todas las decisiones pasan por él. Sus propios referentes reivindican su liderazgo, recuerdan las oportunidades que recibieron y destacan su influencia. Sin embargo, cuando llega el momento de definir el futuro, varios cierran filas detrás de Pedro Alliana.
Al iniciar la semana, Basilio “Bachi” Núñez lo resumió en una declaración contundente: “Mi reconocimiento, mi gratitud y mi lealtad hacia su liderazgo permanecen intactos”. Recordó los años compartidos en Honor Colorado, pero ratificó su respaldo a Alliana para 2028. Agradece al dirigente que lo acompañó en su trayectoria, aunque elige a otra figura para la siguiente etapa electoral.
Santiago Peña también expresó su “afecto, gratitud y respeto” hacia Cartes, a quien reconoció como una figura central de su carrera política. Juan Carlos Baruja reafirmó su lealtad al titular de la ANR. Silvio “Beto” Ovelar habló de una “gratitud enorme” hacia quien le dio un “trato preferencial”. Natalicio Chase también reivindicó su liderazgo.
No son gestos menores. Cartes conserva un lugar central en la memoria política de quienes crecieron bajo su conducción. Pero los agradecimientos no equivalen a una entrega permanente de las decisiones.
El conflicto por la chapa presidencial expuso esa diferencia. El vicepresidente siguió reuniendo respaldos de dirigentes colorados, incluso de quienes no esconden su reconocimiento al titular de la ANR.
La señal es clara, se puede agradecer a Cartes sin acompañar todas sus preferencias. Los dirigentes ya tienen trayectoria, espacios propios y aspiraciones que no necesariamente coinciden con las prioridades del líder partidario.
La referencia de Derlis Maidana a Santiago Peña como líder del “poscartismo” añade otra dimensión. La expresión instala la idea de una etapa que busca definir su identidad más allá del liderazgo que organizó Honor Colorado. Cartes conserva influencia, pero el debate sobre quién conducirá el espacio ya está abierto.
Durante años, el liderazgo de Cartes ordenó candidaturas, respaldos y lealtades. Muchos dirigentes encontraron en su movimiento la plataforma para llegar a posiciones de poder. Hoy, varios de ellos comienzan a marcar sus propias preferencias y a construir sus próximos pasos.
No hace falta anunciar una ruptura para evidenciar un cambio. A veces, basta con agradecer al jefe y elegir otro camino. Las palabras reconocen el pasado y las decisiones muestran dónde se deposita el futuro.
Cartes puede seguir recibiendo todos los homenajes y escuchar todas las declaraciones de lealtad. Pero el poder no se mide por la cantidad de agradecimientos, sino por la capacidad de orientar las decisiones de quienes los pronuncian.


