Proyecto Yaguarete

Juan Augusto Roa (Encarnación).

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Proyecto Yaguarete

Una iniciativa impulsada por cuatro organizaciones conservacionistas de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay, se propone crear un corredor de biodiversidad que conecte a estos países con el objetivo de proteger al Yaguareté, el felino más grande de Sudamérica.

El proyecto, en el que está involucrado por nuestro país la Fundación Moisés Bertoni, propone crear corredores forestales que protejan los ríos, humedales y bosques ribereños a través de estos cuatro países, y busca involucrar no solamente a los gobiernos nacionales, sino a las poblaciones locales, organizaciones civiles y empresas privadas, en una tarea que implica un alto nivel de concienciación, y fundamentalmente compromiso con el futuro de la humanidad por parte de los distintos actores.

Especialmente por parte de empresas que lucran con la explotación de los recursos naturales, las más de las veces anteponiendo el ánimo de lucro muy por encima de modos sustentables y amigables con el ambiente, a costa de un gran sacrificio de la naturaleza.

Ejemplos tenemos a montones tanto en nuestro país, particularmente en la zona norte de la Región Oriental, donde grandes extensiones de bosques nativos sucumbieron ante el cultivo de soja y la ganadería intensiva, y muchas comunidades campesinas e indígenas fueron desplazadas.

Similar situación se vive en otras zonas de la región. Uno de los episodios más recientes se observó en la vecina provincia de Misiones (Argentina), semanas atrás, a través de los medios de comunicación locales que alertaron sobre el desplazamiento forzado de una comunidad mbya guaraní de sus tierras ancestrales por empresarios vinculados a la plantación de pino para la industria maderera.

Lo que se busca con la iniciativa es recuperar bosques nativos alrededor de los cursos de agua interconectados, porque está comprobado que estos felinos necesitan grandes espacios para su desplazamiento, donde cazar y asegurar su supervivencia. Las investigaciones permitieron observar yaguaretés nadando por el río Paraná cruzando de un país a otro, lo cual refuerza la idea de que creando corredores naturales que interconecten grandes masas boscosas en la región ofrecerá a estos animales una mayor posibilidad de sobrevivencia.

En este punto cito una frase atribuida al filósofo alemán, Arthur Schopenhauer (1788-1860) quien decía que “para ser sinceros, los seres humanos son los diablos de la tierra y los animales las almas atormentadas”.

Mucho más cerca en el tiempo, el científico Stephen Hawking (1942-2018), advertía sobre la destrucción del ambiente, y que la sobrepoblación y el consumo desmedido de recursos están alterando el entorno de forma irreversible, y todo eso está ocurriendo ante la indiferencia de la gente.

En este contexto de ideas que reflejan la necedad humana que se empeña en destruir su hábitat, una patriada como la que impulsan estas organizaciones ambientalistas resulta imperiosa e impostergable. Debe tener el respaldo y apoyo de la sociedad civil en su conjunto, y obviamente de los gobiernos, quienes deben erigirse en servidores y protectores de los intereses colectivos y no agentes facilitadores para los expoliadores de los recursos, como suele ocurrir en nombre del “desarrollo”.

La creación y protección de estos corredores de biodiversidad no solo permitirá proteger a la fauna en peligro de extinción, sino que tendrá un efecto vivificador en la calidad de vida de todas las poblaciones en su entorno, y por extensión del planeta mismo.

Nuestro planeta tierra es nuestra única casa. Una nave que viaja por el espacio infinito hacia un puerto que desconocemos. Si no la protegemos, si nos empeñamos en destruirla, terminaremos sin nave, y será el fin del viaje.

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