Muchas tareas pendientes

Por Gladys Villalba Jara

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Muchas tareas pendientes.

Hay ciudades que crecen porque las circunstancias las empujan y otras que, además, consiguen convertirse en protagonistas de ese crecimiento. Luque pertenece hoy a este segundo grupo.

Ya no es solamente aquella urbe cercana a Asunción, vinculada al Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, al deporte, al fanatismo y a sus compañías. Luque se convirtió en un territorio donde llegan nuevas inversiones, se construyen complejos habitacionales, aparecen propuestas comerciales y empresas que quizás años atrás nadie hubiera imaginado que se instalarían. El crecimiento, sin embargo, trae consigo una responsabilidad todavía mayor para quienes administran la ciudad.

Después de casi una década de administración del intendente saliente Carlos Echeverría (ANR), Luque llega a una nueva etapa con obras que tomaron notoriedad, como intervenciones en distintos barrios, inversiones en infraestructura y proyectos que acompañaron parte de la transformación urbana. Pero un distrito pujante no puede medirse solamente por las obras que inaugura, sino que también debe ser observado por aquello que todavía espera una solución definitiva.

El próximo intendente tendrá entre sus principales desafíos mejorar deudas históricas como el servicio del transporte público, especialmente para quienes viven en las compañías más alejadas del centro, atender las calles deterioradas y los accesos que todavía presentan dificultades, avanzar en soluciones definitivas para el drenaje pluvial ante las inundaciones en pleno centro, mejorar la recolección de residuos domiciliarios, combatir los vertederos clandestinos y fortalecer las condiciones de seguridad en los espacios públicos, entre otros pendientes.

El transporte interno y urbano merece una mirada especial, pues no todos los luqueños tienen las mismas posibilidades de movilidad. Para muchos habitantes de las zonas periféricas, trasladarse hacia Asunción u otros puntos del área metropolitana implica depender de servicios internos que necesitan mayor frecuencia, mejores condiciones y una cobertura acorde con una ciudad que ya no deja de crecer.

También está el desafío social. Luque tiene más de 120 territorios sociales y asentamientos, situación que debe ser atendida por las nuevas autoridades ante el crecimiento de esta población. Y hay otra tarea que no puede quedar relegada: la de recuperar el vínculo entre la municipalidad y la ciudadanía. La sede comunal debe ser una casa abierta para todos; la Junta Municipal, los directores y el próximo administrador tienen que escuchar, recibir y atender los reclamos, sin importar el color partidario de quienes viven en el centro ni de quienes están en los sectores más vulnerables.

Ahora Luque tiene una oportunidad: no detener el crecimiento, sino ordenarlo y acompañarlo para el beneficio de todos. Porque el verdadero desafío no será solamente administrar la ciudad que se recibe, será estar a la altura de la ciudad en la que se está convirtiendo.

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