El Presidente en el rally: gobernar más allá de una foto

Por Nahuel Ayala. Gerente editorial de VMedia

| Por La Tribuna
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El Presidente en el rally: gobernar más allá de una foto.

La escena parece hecha a medida para la disputa política y simplifica la discusión para un tiktok: mientras los médicos están en huelga, el presidente de la República aparece en el Mundial de Rally. Bastan dos imágenes y una frase cargada de indignación para instalar la idea de que, mientras la salud reclama, el poder está de fiesta. Es un relato efectivo para las redes, aunque bastante pobre para analizar la responsabilidad de un jefe de Estado.

El WRC no es una excursión de fin de semana ni un pasatiempo presidencial. Es uno de los mayores eventos internacionales que organiza Paraguay. Para 2026, las estimaciones hablan de unas 400.000 personas y de un movimiento económico cercano a los USD 200 millones. La edición de 2025 ya dejó una referencia importante: más de 210.000 asistentes, hoteles llenos y un impacto calculado en USD 133,3 millones.

En ese contexto, la presencia del presidente no resulta extraña. Representa al país anfitrión, respalda a quienes apostaron por el evento y ayuda a sostener una vidriera internacional que difícilmente podría comprarse con una campaña publicitaria. El rally no beneficia solamente a pilotos y organizadores. También mueve hoteles, restaurantes, supermercados, estaciones de servicio, talleres, transportistas y pequeños proveedores.

Suponer que el mandatario debe permanecer encerrado en Mburuvicha Róga mientras exista un conflicto sería reducir el Gobierno a un solo problema por vez. El presidente no atiende pacientes, no reemplaza a sus ministros ni se sienta necesariamente en cada reunión técnica. Su responsabilidad es marcar el rumbo, exigir respuestas y comprobar que su equipo esté trabajando. Gobernar también significa atender varios frentes al mismo tiempo.

Nada de esto le quita importancia a la huelga médica. Los reclamos salariales, la estabilidad laboral, la falta de insumos y las condiciones de trabajo requieren respuestas concretas. La presencia presidencial en Itapúa puede defenderse siempre que el Ejecutivo mantenga abierta la negociación, presente propuestas con cifras y plazos y garantice las urgencias y los servicios esenciales.

Si eso no ocurre, la crítica será válida. Pero deberá apuntar a la ausencia de gestión, no simplemente a una fotografía tomada durante el rally.

El sesgo aparece cuando se utiliza esa imagen para hablar de abandono, pero se omite todo lo que el evento representa para la economía y la proyección internacional del país. También sería sesgado hacer lo contrario: exhibir la fiesta deportiva para esconder un conflicto que afecta al sistema de salud. Ninguna de las dos simplificaciones ayuda a entender lo que está pasando.

Paraguay no tiene por qué elegir entre atender a sus médicos y aprovechar una oportunidad internacional. Debe hacer ambas cosas: resolver la huelga y sacar provecho del WRC.

Los medios, usuarios de redes y el periodismo de opinión no deberían preguntar por qué el presidente estuvo en el rally. La pregunta es qué instrucciones dejó, qué negociaciones continuaron en su ausencia y qué respuesta terminó ofreciendo su Gobierno. Una fotografía sirve para alimentar una polémica. Los resultados, en cambio, sirven para juzgar una gestión. Y si bien todos pueden opinar, el análisis queda para unos pocos.

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