Opinión

Antes de prometer obras, los candidatos deberán responder estas preguntas

Por: Daniel Correa.

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Las internas partidarias suelen ser la instancia electoral más confrontativa pero la menos debatida en términos de propuestas concretas. Se discuten nombres y candidaturas, pero rara vez se habla de lo que realmente importa cuando alguien llega al munipio: ¿tiene la ciudad la capacidad financiera real para cumplir lo que se promete? ¿Y si no la tiene, cómo se construye esa capacidad?

Los números del sistema municipal paraguayo muestran una realidad que pocas veces aparece en los discursos de campaña. Asunción, la ciudad con el presupuesto más alto del país, administra alrededor de Gs. 2,1 billones en 2026, equivalentes a unos USD 273 millones. Ciudad del Este dispone de aproximadamente Gs. 334.447 millones. Encarnación maneja entre Gs. 250.000 y Gs. 300.000 millones. Cifras importantes, pero que se achican considerablemente cuando se las compara con el Presupuesto General de la Nación, que ronda los G. 81 billones para este año: incluso Asunción representa apenas el 2,5% de los recursos que administra el Gobierno Central.

Eso explica por qué las demandas ciudadanas siempre superan lo que los municipios pueden dar. Y también explica por qué los candidatos que lleguen al gobierno municipal enfrentarán, desde el primer día, la misma tensión estructural: mucha expectativa, poco margen.

Pero el problema no es solo cuánto dinero tienen los municipios. También importa de dónde viene ese dinero y, sobre todo, cómo se lo usa. Porque entre el 35% y el 55% del presupuesto municipal ya está comprometido antes de que empiece cualquier gestión: lo absorben los salarios. Los servicios urbanos se llevan entre el 15% y el 20%. Las obras e inversiones — exactamente lo que todos los candidatos prometen — compiten por apenas el 15% al 30% restante.

Frente a ese escenario, las internas no deberían ser solo una disputa de nombres. Deberían ser una competencia de ideas sobre cómo gobernar mejor con los recursos disponibles. Y para eso, hay diez preguntas que cualquier candidato serio debería poder responder — no con evasivas, sino con propuestas concretas.

1. ¿Cuál es la deuda actual del municipio?

Antes de prometer cualquier obra, el candidato debe conocer cuánto debe su ciudad — incluyendo la llamada “deuda flotante”, que son las obligaciones con proveedores que no siempre aparecen en los balances formales pero que pueden representar un porcentaje adicional del presupuesto. Sin ese diagnóstico y una clara propuesta, cualquier plan de inversión es una promesa en el aire.

2. ¿Cuánto recauda realmente el municipio del impuesto inmobiliario?

La morosidad del impuesto inmobiliario supera el 50% en la mayoría de las ciudades paraguayas y llega al 70% en algunos casos. Eso significa que entre la mitad y dos tercios de los recursos que legalmente corresponden al municipio nunca se cobran. La forma de resolverlo: modernizar el sistema de cobranza, digitalizar las notificaciones, ofrecer planes de regularización para deudores y aplicar las sanciones que ya prevé la ley.

3. ¿Cuál es el nivel de morosidad y qué se hará para reducirla?

La morosidad no es solo un problema financiero: es también un problema de equidad. Quien paga sus impuestos a tiempo termina subsidiando a quien no los paga. Las ideas deberían estar en: catastros actualizados, cruce de bases de datos con Catastro y la DNCP, y campañas de regularización voluntaria antes de pasar a instancias coercitivas. La actualización catastral, en particular, puede triplicar el valor imponible de propiedades que hoy tributan sobre valores de hace veinte años.

4. ¿Qué porcentaje del presupuesto se destinará a salarios?

Este es el número más difícil de bajar y el que más condiciona todo lo demás. La masa salarial municipal es rígida por ley: los funcionarios de carrera no pueden ser desvinculados sin reformas legislativas. La primera solución sería: no ampliar la planta de personal durante la gestión, no renovar contratos que venzan, y reasignar internamente funciones antes de crear nuevos cargos. Ningún candidato debería prometer reducción de empleados si no tiene un marco legal que lo permita.

5. ¿Qué obras financiará con royalties y qué pasaría si esos fondos disminuyen?

Municipios como Ciudad del Este y Encarnación dependen en parte importante de royalties de Itaipú y Yacyretá. Esos recursos son reales, pero también son variables y dependen de decisiones que se toman en Brasilia o Buenos Aires, no en Paraguay. La manera de encarar esto sería que: los royalties deben destinarse exclusivamente a inversión en obras — nunca a gasto corriente — y la gestión no puede depender de ellos para funcionar. Cualquier candidato debería explicar qué pasaría con su plan de obras si esos fondos se redujeran de manera importante.

6. ¿Tiene el municipio el catastro actualizado?

Un catastro desactualizado es uno de los principales motivos por los que los municipios recaudan mucho menos de lo que podrían. Propiedades cuyo valor real se multiplicó diez veces siguen pagando impuestos sobre valores de hace décadas. El abordaje de esta problemática podría ser: implementar un plan de actualización catastral con teledetección satelital y datos cruzados del INDERT y Catastro. Es una inversión técnica que se amortiza con el aumento de recaudación que genera.

7. ¿Cómo atraerá inversión privada para complementar los recursos públicos?

Los municipios que mejor funcionan en América Latina no son los que más gastan, sino los que mejor articulan inversión pública y privada. Concesiones, alianzas público-privadas y marcos regulatorios claros pueden multiplicar el impacto de cada guaraní público invertido. Las soluciones por esta vía serían: desarrollar un mapa de oportunidades de inversión privada en el municipio — estacionamientos, mercados, infraestructura turística, gestión de residuos — y presentarlo formalmente al sector empresarial local en los primeros meses de gestión.

8. ¿Cómo reducirá los costos de mantenimiento urbano sin bajar la calidad de los servicios?

El mantenimiento es el gran postergado del presupuesto municipal. Se construye lo que se puede inaugurar y se abandona lo que ya fue inaugurado. El resultado es infraestructura que se deteriora a mayor velocidad que la que se repone. En esta línea la visión es: establecer un plan de mantenimiento preventivo por zonas, con costos y cronogramas públicos.

9. ¿Qué fuentes de financiamiento utilizará sin aumentar impuestos?

Los ciudadanos ya pagan impuestos. Antes de plantear nuevas cargas tributarias, los candidatos deberían explicar qué harán con los recursos que ya existen pero que hoy no se recaudan eficientemente, y cómo accederán a financiamiento externo. Una salida podría ser gestionar líneas de crédito del BID, BM o CAF para obras de infraestructura, emitir bonos municipales cuando las condiciones lo permitan, y explorar fondos de cooperación internacional. Estas herramientas existen y están sub-aprovechadas por la mayoría de los municipios.

Las internas no son solo una competencia entre personas. Son también una oportunidad para que los partidos y movimientos definan qué tipo de candidato quiere presentar: uno que promete todo sin explicar cómo, o uno que entiende los números, conoce las limitaciones y tiene un plan real para gobernar dentro de ellas. Porque gobernar un municipio ya no consiste únicamente en prometer obras. Consiste en administrar recursos escasos con criterio, transparencia y visión. Y eso, antes de las elecciones generales, empieza a decidirse hoy.

Por lo menos, así lo veo yo.

(*) Economista y director de DCR Consultora. Profesor universitario.

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