Opinión

La cultura del trabajo

Juan Augusto Roa (Encarnación)

| Por La Tribuna
Natsumatsuri

El próximo sábado, la comunidad nikkei en Encarnación celebrará una de las fiestas tradicionales más importantes y significativas del Japón. Una celebración ligada íntimamente a la cultura del trabajo: su festival de verano o “natsumatsuri”.

Sus orígenes se pierden en la nebulosa de los tiempos. A través de ellas, las comunidades rurales agradecían por las buenas cosechas y pedían a los dioses salud, prosperidad y protección contra desastres naturales.

La costumbre llegó a estas tierras de la mano de las migraciones japonesas del siglo pasado, pero se mantuvo en un recinto cerrado, hasta que hace unas dos décadas decidieron abrirlo a la comunidad toda.

Desde entonces, “natsumatsuri” es una fiesta multitudinaria, cosmopolita y una de las más esperadas no solamente por la colectividad nikkei.

Y es precisamente sobre ese cosmopolitismo que creo oportuno reflexionar, a partir de las expresiones del presidente de la República, Santiago Peña, durante un acto oficial aquí, cuando se refirió a Encarnación como ejemplo de progreso a seguir.

A menudo, Itapúa es calificado como ese “otro Paraguay” que todo el país debería emular. Y acaso una de las claves de su desarrollo es precisamente el hecho de que se fue construyendo con la sumatoria del esfuerzo de las distintas corrientes migratorias que se fueron asentando en su territorio.

Comunidades resilientes, fundadas por pioneros que, empujados por las necesidades, llegaron a estas tierras donde encontraron mejores oportunidades, en cuya memoria colectiva está instalada la convicción de que el esfuerzo y el trabajo son la fórmula para superar las dificultades.

Trabajando duro, sin hacer ruido, estas colectividades se fueron integrando hasta consolidarse en ese entorno nuevo y desafiante, al que llegaron sus padres y abuelos, sin perder su esencia y conservando el legado de sus ancestros: la cultura del trabajo.

En su discurso, el presidente reconocía que ese progreso observado en Encarnación no es el mismo en todo el país, que hay un Paraguay que se ha quedado un poco más atrás.

Superar esa condición, sin dudas, requiere el impulso de políticas que revaloricen la cultura del trabajo y generar esas condiciones en un marco de igualdad de oportunidades para todos.

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