El 24 de julio a las 6:45, el Refugio Faunístico de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) fue escenario del nacimiento de dos crías de aguará guazú, un macho y una hembra. Este hecho coronó con éxito los sostenidos esfuerzos del equipo por proteger a esta especie en inminente peligro crítico de extinción.
Tras superar los primeros 45 días de vida –etapa vital para la supervivencia en cautiverio–, los cachorros exhiben un estado de salud inmejorable. Ambas crías se muestran fuertes, muy sanas y con un comportamiento salvaje y marcadamente agresivo, un rasgo sumamente positivo al comprobar que conservan intacto su instinto natural defensivo.
Un triunfo continuo de la perseverancia técnica
Este acontecimiento representa la tercera reproducción exitosa lograda por el equipo del refugio en cinco años de rigurosos intentos. La historia tiene un componente genético y emocional especial: la madre de estos nuevos cachorros es la única hembra sobreviviente de la primera camada lograda históricamente en el programa.
El camino hacia este nivel de eficiencia requirió un profundo proceso de aprendizaje empírico. Durante el segundo nacimiento registrado en la institución, de tres crías iniciales logró sobrevivir una. Esa experiencia resultó invaluable para el equipo técnico, ya que permitió asentar registros cruciales y sin precedentes sobre el comportamiento materno durante la cría en cautiverio. Gracias a este aprendizaje, para este tercer alumbramiento se implementaron mejoras sustanciales en la dieta y se corrigieron diversos factores de manejo. Los resultados de esta dedicación están a la vista con la robustez física de los nuevos cachorros.
Actualmente, la madre se encuentra en óptimas condiciones de salud y será trasladada a su propio recinto individual la próxima semana para finalizar el destete. Es de destacar que todos los ejemplares sobrevivientes de las tres camadas nacidas bajo este proyecto siguen vivos y habitan protegidos en la institución.
Cuidado intensivo y simulación del hábitat
Cien hectáreas componen el predio central del refugio, lo que permite ofrecer hábitats naturales cercados, situados de forma estratégica preservando el hábitat natural que facilita el proceso de reproducción.
El manejo de la especie durante el embarazo y posparto requiere un cuidado técnico excepcional por la alta susceptibilidad del aguará guazú al estrés. La rigurosa rutina implica un aislamiento total de la madre, garantizando la tranquilidad absoluta para evitar alteraciones sonoras o visuales que pudieran poner en riesgo la viabilidad de la camada.
Hacia la reintroducción silvestre y el resguardo
El plan con estos ejemplares es seguir estudiando meticulosamente su comportamiento e ir reduciendo gradualmente la intervención humana. El objetivo final es que adquieran las habilidades necesarias para integrarse, en un futuro cercano, a diversos proyectos de reintroducción.
Esta visión ya cuenta con exitosos precedentes concretos liderados por el mismo equipo. El año pasado, por primera vez en cuarenta años se iniciaron proyectos pilotos de reintroducción silvestre, para la liberación de especies como el tiríka, el carpincho, el ñandú, el guazuvirá y el guasu puku.
El compromiso con la biodiversidad abarca todo el espectro de la fauna local. Junto al aguará guazú, el equipo mantiene en su radar a especies en peligro de extinción con altas expectativas de reproducción, como el yaguareté, el ciervo de los pantanos, el yacaré overo y el pavo de monte. Paralelamente, la colección viva del refugio alberga de forma permanente a pumas, tapires (mborevi), osos hormigueros, aves y múltiples reptiles que fueron rescatados de zonas urbanas o de tráfico ilegal. Estos ejemplares actúan hoy como embajadores de la ecorregión, siendo figuras principales de programas de educación ambiental que se imparten a los cientos de estudiantes y familias que visitan las instalaciones.
La palabra del día
Perseverancia
Definición: Firmeza y constancia en la manera de ser o de obrar para alcanzar un objetivo.
Este concepto resume a la perfección el histórico hito logrado en Yacyretá. El nacimiento de las crías de aguará guazú no fue fruto del azar, sino de cinco años de intentos, ajustes y aprendizaje técnico continuo que hoy transforman el peligro de extinción en una esperanza real para el futuro de nuestra fauna silvestre.


