El quirófano, las salas de internación y los consultorios del Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS) son testigos diarios de una labor titánica que muchas veces transcurre en silencio. Allí, un grupo de médicos paraguayos altamente capacitados dedica su vida a devolverles la esperanza a niños, niñas y adolescentes que enfrentan batallas cruciales contra enfermedades crónicas. Durante las últimas dos décadas, estos profesionales de blanco han perfeccionado una de las intervenciones más complejas y delicadas de la medicina moderna: el trasplante renal pediátrico. Con un talento humano excepcional y una gran vocación de servicio, han logrado conformar el programa con la mayor casuística de todo el país.
El éxito de este programa no es producto del azar, sino del estudio riguroso, la experiencia acumulada y una dedicación constante a la evolución de 41 pacientes pediátricos que pasaron por sus manos entre los años 2006 y 2026. A lo largo de esta cohorte de dos décadas, los especialistas nacionales se han enfrentado a escenarios críticos, siendo las anomalías congénitas del riñón y de la vía urinaria las causas más frecuentes (58,6%) que llevó a estos infantes a necesitar un nuevo órgano para seguir viviendo.
Talento paraguayo al servicio de la salud integral
Gracias a las manos paraguayas que lideran estos procedimientos, la sobrevida de los pequeños pacientes alcanza un destacado 89,4% al primer año de la compleja intervención quirúrgica, manteniéndose en un elevado 82,1% a los tres y cinco años posteriores. Además, el equipo médico ha logrado que la supervivencia del propio injerto renal se mantenga en un 89,4% en todos los puntos de corte temporales evaluados, demostrando un nivel de excelencia y precisión que compite con estándares internacionales.

Esta cobertura sanitaria integral no solo representa un éxito científico, sino un alivio fundamental para la sociedad. Para los asegurados y beneficiarios del IPS, todo este arduo tratamiento, desde los primeros y exhaustivos estudios pretrasplante hasta el cuidadoso seguimiento posquirúrgico a largo plazo, se encuentra totalmente cubierto. La Dra. Marlene Martínez Pico, coordinadora de Nefrología Pediátrica del Hospital Central, enfatiza que esta estructura permite a las familias acceder a una terapia de alta complejidad sin que represente un costo que devaste su economía.
Este ejército de salvación está integrado por expertos en Nefrología Pediátrica, Pediatría, Urgencias Pediátricas y la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP). A ellos se suman los cirujanos infantiles, anestesiólogos, cirujanos vasculares, y los fundamentales equipos del Departamento de Enfermería, Farmacia y Laboratorio.
La ciencia médica nacional reconocida en Villarrica
El equipo de Nefrología Pediátrica decidió documentar y compartir estos veinte años de trabajo en una investigación titulada “Características clínicas, complicaciones y sobrevida en una cohorte pediátrica de trasplante renal en un Centro de Referencia Nacional”.
Esta valiosa evidencia científica local fue presentada y premiada en el 12.º Congreso Regional de Pediatría. Este galardón no solo aplaude las estadísticas, sino que pone en valor la investigación médica hecha en Paraguay, aportando literatura esencial en un campo de alta complejidad donde la documentación local aún es limitada, y demostrando que la medicina pública paraguaya puede alcanzar la excelencia.
La palabra del día
Consagración
Definición: Dedicación extrema de una persona a una tarea, un ideal o un noble propósito humano.
La consagración define al equipo médico del IPS. Durante dos décadas, este grupo demostró que salvar vidas exige mucho más que ciencia: requiere una devoción absoluta. Su enorme esfuerzo multidisciplinario y articulado logró regalarle a decenas de niños paraguayos una segunda oportunidad de vida.


