En medio de la incertidumbre y el aislamiento provocados por la pandemia, floreció una semilla de esperanza en Cateura. Impulsada por la Asociación Mil Solidarios con el apoyo de la organización no gubernamental MZC y financiada por la Aecid, comenzaron ofreciendo talleres de capacitación para mujeres residentes de la zona con el objetivo de brindarles herramientas de sustento económico sin que tuvieran la necesidad de alejarse de sus hogares. El resultado superó cualquier expectativa: de los restos de alambres, latones, hilos de cobre y tapitas rescatadas del olvido, nació una línea de accesorios sustentables que hoy porta con orgullo el sello de Marca País.
En la primera línea de esta admirable transformación comunitaria se encuentra Sara Gaona, recicladora de profesión y en la actualidad consagrada como una verdadera artesana. Al igual que muchas de sus compañeras provenientes de los barrios Yukyty, Luján, San Ignacio y San Cayetano, Sara encontró en esta iniciativa mucho más que una simple salida laboral; halló una voz propia, una identidad renovada y el impulso necesario para cambiar el rumbo de su familia.
El nacimiento de una vocación transformadora
Al principio, la capacitación se centraba en la elaboración de moños, espejos, pequeñas flores y vinchas armadas con retazos de tela recuperada. Sin embargo, la oportuna intervención del diseñador de tocados de novia Abel Morel aportó una perspectiva estética superior, fusionando el rústico trabajo del reciclaje duro con las líneas elegantes del diseño refinado.
Así surgió formalmente lo que hoy el mundo conoce como las joyas de Cateura. Las artesanas, que gracias a sus años de oficio ya tenían un ojo finamente entrenado para rescatar tesoros escondidos entre los escombros y la basura, comenzaron a reinterpretar metales y plásticos descartados para ensamblar broches, aros y collares de una manera impecable.
Actualmente, el valioso fruto de sus manos laboriosas cruzó las fronteras y también se exhibe y comercializa a través de la plataforma de Instagram @Cateurapy, así como en ferias y eventos.

El impacto profundo: dignidad y autoestima
El cambio más radical no ocurrió en la superficie de los metales que moldearon con paciencia, sino en el espíritu de las propias creadoras. Para Sara, madre de tres hijos y flamante abuela, el emprendimiento supuso un giro en su percepción personal. “Me ayudó en mi autoestima. Sirvió para cambiar esa imagen de que la mujer bañadense depende del gobierno, de que no quiere hacer nada y solo tiene hijos. Hoy quiero dejarle un bañado con más oportunidades a los míos”, reflexiona con inmensa emoción y convicción inquebrantable.
El reconocimiento externo jugó un rol fundamental en este cambio. Asistir a ferias o grandes lanzamientos y experimentar de primera mano cómo personas de zonas acomodadas admiraban, sostenían y adquirían sus piezas únicas, elogiando su talento natural y tratándolas como genias creativas sin ninguna obligación de por medio, operó como el mejor bálsamo empoderador.
Un aprendizaje mutuo y la conquista global
La profesora Jadiyi Yudis, convocada por la asociación para impartir un curso sobre técnicas de armado, confiesa que la convivencia comunitaria terminó transformando su propia visión del mundo. Jadiyi descubrió rápidamente que las lecciones más valiosas de resiliencia provenían de las propias artesanas.
Al observar cómo sus alumnas descubrían el máximo esplendor en cualquier objeto abandonado, la profesora aprendió a mirar con ojos nuevos los materiales que ella misma tenía en desuso, enriqueciendo su técnica creativa al entrar en contacto con las maravillosas “manos de hada” del Bañado Sur.
Esta imponente sinergia de conocimientos no solo forjó amistades profundas, sino que además abrió puertas laborales que antes parecían clausuradas. Muchas lograron emplearse en talleres fuera de la periferia, y el hito supremo se materializó recientemente con la codiciada certificación.
La palabra del día
Reivindicación
Definición: Acción de rescatar o defender la dignidad, el prestigio o los derechos de una persona o de un grupo.
El concepto de reivindicación ilustra perfectamente la labor de las mujeres de Cateura. A través de su talento, ellas rescatan no solo materiales desechados, sino su propio valor ante la sociedad. Al transformar el estigma del bañado en un símbolo, rompen prejuicios históricos, empoderan a su comunidad y reclaman el lugar de respeto y admiración que siempre merecieron.


