En Santa Rosa, Misiones, una joven licenciada en Administración Agropecuaria está demostrando que el interior del país ofrece un terreno fértil para quienes se atreven a soñar en grande. Lilian Céspedes es egresada de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) filial Santa Rosa y es el rostro detrás de Taitá Pohã Ñana, un emprendimiento que comenzó como unas parcelas de azafrán y hoy se consolida como un centro de acopio y procesamiento que provee materia prima a una importante yerbatera.
La historia de Lili comenzó a tomar forma durante la pandemia. Mientras trabajaba en un supermercado, buscaba la manera de ejercer su profesión. Se alió con un amigo que disponía de tierras familiares y en 2021 iniciaron el cultivo de una hectárea de azafrán. Luego de tres años de trabajo conjunto, los socios tomaron caminos separados. Lili asumió el control total de la marca y reorientó el modelo de negocio.
El valor de no rendirse ante el primer obstáculo
La proactividad de Lilian la llevó a buscar constantemente nuevas fronteras comerciales. Tras enviar su currículum a una de las yerbateras más importantes de Itapúa, sin obtener respuesta inmediata, su trabajo constante y visible finalmente captó la atención de la empresa. Le propusieron un desafío: deshidratar cáscara de naranja dulce para saborizar la yerba mate.
El camino no fue fácil. Su primera muestra fue rechazada por el laboratorio de la empresa debido a la falta de cocción. Sin desanimarse, Lili solicitó una segunda oportunidad, ajustó los tiempos y temperaturas de su maquinaria, y logró la aprobación definitiva. Hoy, ese contrato firmado y renovado le permite procesar entre doscientas y cuatrocientas naranjas diarias con la ayuda de su madre, su hermana y su abuela, asegurando que el producto misionero llegue a todo el territorio nacional desde Bella Vista.
Una visión integradora que impulsa la economía local
Taitá actualmente beneficia de forma directa a cinco familias que proveen naranjas dulces y a más de diez productores locales que recolectan hierbas medicinales como malva, siemprevive, marcelita, romero y flor de Jamaica. Lili enfatiza su compromiso de pagar un precio justo, equiparable al de los grandes mercados de Asunción o Encarnación, valorando el esfuerzo del trabajador rural.

En su local propio prepara y empaqueta mezclas listas para mate y tereré. El combo para mate incluye malva, tilo, manzanilla, azafrán, naranja en rodajas, canela y anís estrellado, mientras que la opción refrescante para el tereré combina burrito, menta, azafrán y cedrón Paraguay. Además, fomenta la economía circular: la pulpa de naranja restante se vende fresca a clientes locales y a la Asociación de Mujeres Feriantes para la elaboración de mermeladas, reduciendo el desperdicio al mínimo.
Formalización y tecnología como motores de crecimiento
El empuje de esta misionera se refleja en su constante búsqueda de profesionalización. Gracias a mantener sus documentos en regla y contar con RUC y cédula Mipymes, Lili pudo acceder a importantes fondos. Fue beneficiaria del programa Red Mujer respaldado por la Misión Técnica de Taiwán, con el cual adquirió su primera deshidratadora de seis bandejas. Posteriormente, en 2025, obtuvo el primer puesto en el concurso de capital semilla de Fecopar, lo que le permitió comprar un equipo de dieciséis bandejas.
Con miras al futuro, sus próximos objetivos son adquirir una peladora industrial de naranjas para agilizar el proceso manual y una segunda deshidratadora que evite la contaminación cruzada. Sumado a esto, Lili ha roto las barreras digitales utilizando TikTok. A través de sus videos promueve sus productos y se conecta con una audiencia que ya la reconoce en las calles. Su mensaje final es claro y potente: anima a todos los jóvenes emprendedores a capacitarse, a no temer a la formalización y a confiar plenamente en el inmenso potencial de la producción nacional.
La palabra del día
Tesón
Definición: Firmeza, decisión y perseverancia que se ponen en la realización de una cosa.
El concepto de tesón describe la historia de Lili en Taitá. Su capacidad para transformar un rechazo técnico inicial en un contrato a nivel nacional y su firmeza para formalizar el negocio demuestran que el esfuerzo constante no solo levanta una empresa propia, sino que dinamiza la economía de toda su comunidad al revalorizar el trabajo de los productores misioneros.


