Elena Iwatami, la paraguaya que teje el amor al ñandutí en Asia

Nacida en La Colmena y arraigada en Japón, esta enfermera y obstetra de profesión dedica su vida a enseñar el antiguo arte del ñandutí en el continente asiático. Habla guaraní, ama sus raíces y acaba de distribuir libros didácticos para las escuelas del Paraguay.

| Por La Tribuna
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Elena Iwatami posa orgullosa frente al Joaju (Amor mutuo), el estandarte de ñandutí de tres metros y medio confeccionado junto a treinta y tres de sus alumnas japonesas como símbolo de fraternidad con el Paraguay.

Elena Iwatami nació y creció en La Colmena, departamento de Paraguarí. Hasta los diecisiete años, su vida transcurrió allí, colaborando en la chacra familiar. Trabajó en la apicultura y el cultivo de frutas. Su madre, que actualmente tiene ochenta y ocho años y sigue residiendo allí, llegó desde Japón poco antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de su ascendencia nipona y de que su destino final la llevaría a cruzar los mares, la identidad de Elena quedó marcada a fuego por la tierra colorada. Hoy, a miles de kilómetros de distancia, habla nuestro idioma guaraní con una asombrosa fluidez y, en cada una de sus palabras, destila un amor incondicional y genuino hacia el Paraguay.

Tras dejar La Colmena, se instaló en Asunción, donde cursó la carrera de Enfermería y Obstetricia. Posteriormente, viajó a Japón para realizar una especialización. Al regresar a nuestro país, prestó servicios durante casi una década en la colonia Yguazú, lugar en donde conoció a quien se convertiría en su esposo, un funcionario japonés de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA). En 1991 se trasladaron nuevamente a Japón, el país que vio crecer a sus dos hijos.

El reencuentro con el arte y los hilos

La vida de Elena dio un giro inesperado en el 2006. Por motivos laborales, su esposo fue trasladado al Paraguay. Desde muy joven, ella había sentido una enorme curiosidad por aprender la técnica del ñandutí, pero en La Colmena no existían maestros ni lugares para formarse en este arte. Aprovechó entonces este retorno para aprender la técnica. Cuando les tocó volver a Japón en el 2010, ya llevaba consigo un tesoro intangible: el conocimiento para tejer aquellas complejas tramas.

En Japón, comenzó a enseñar casi de inmediato. Las primeras alumnas empezaron elaborando accesorios sencillos, como pequeños aritos, para luego avanzar hacia piezas más complejas utilizando dechados redondos y los bordes tradicionales conocidos como “huevos”, “ondas” o “sol naciente”. Atraídas por el colorido y por el significado de cada motivo, las estudiantes se multiplicaron. Elena señala que cada vez más jóvenes se acercan fascinadas, dispuestas a aprender con enorme paciencia los más de 350 dechados antiguos registrados. Actualmente enseña a 300 alumnas japonesas y cada vez se suman más.

Un libro didáctico y el proyecto Joaju

Con constantes invitaciones para realizar demostraciones en colegios de Japón, Elena empezó a lucir hermosas prendas decoradas con ñandutí. Todos querían saber cómo se elaboraban. Cuatro prestigiosas editoriales niponas se acercaron con la propuesta de lanzar un libro. Consciente de que la cultura japonesa exige una precisión absoluta en el aprendizaje, ella aceptó el desafío enfocada en crear un material didáctico y exacto. Así, en el 2015, publicó su primer manual ilustrado de ñandutí.

El enorme entusiasmo trascendió rápidamente las páginas. Elena impulsó el proyecto Joaju, un hermoso vocablo guaraní que significa “amor mutuo”. Junto a treinta y tres de sus mejores alumnas confeccionó un estandarte de ñandutí de tres metros y medio. El objetivo de este proyecto solidario era afianzar los lazos de cooperación y empatía entre ambas naciones a través de los hilos, probando que la cultura jamás conoce fronteras.

El gran gesto hacia las escuelas de Paraguay

El sueño de Elena no concluía en Asia; deseaba devolverle algo perdurable a su amado Paraguay. Quería editar una obra que sirviera como manual de estudio oficial en las escuelas, pero el costo representaba una enorme barrera. En enero del año pasado le comentó su anhelo al embajador Mario Toyotoshi, quien decidió financiar la mitad del proyecto. El resto fue cubierto por su esposo, sumado a los aportes de sus dedicadas alumnas japonesas.

La traducción al español fue una donación de su amiga Megumi Kumagai, y el Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) se encargó de realizar la corrección técnica y de distribuir estos libros en escuelas y entre artesanas de todo el territorio nacional. Elena, con su espíritu incansable, ya proyecta el futuro: crear un archivo fotográfico inmenso para documentar todos los antiguos dechados de este emblema, asegurando que la herencia del ñandutí jamás se pierda en el tiempo.

La palabra del día

Vínculo

Definición: Unión o atadura de una persona o cosa con otra.

El concepto de vínculo define de forma exacta la vida de Elena Iwatami. A través de los intrincados hilos del ñandutí, ella logró entrelazar la milenaria cultura japonesa con su identidad paraguaya. Su labor educativa y la histórica donación de sus libros son el puente perfecto que une a estas dos naciones, demostrando que el arte y el amor verdadero no conocen de fronteras.

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