Claudia Alonso, la docente que ilumina vidas a través de la música

Perdió la visión, pero su vocación resuena más fuerte que nunca. A sus 47 años, esta profesora enseña música a personas con discapacidad visual. Su compromiso va más allá del aula: adapta partituras al braille y lucha por un acceso igualitario a la educación en el país.

| Por La Tribuna
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Un abrazo que trasciende. Claudia junto a su pequeña Cielo, a quien le transmite diariamente su ejemplo de resiliencia, amor por la lectura y autonomía.

Para Claudia Alonso, la música siempre fue mucho más que una sucesión de notas o una melodía agradable; fue su brújula, su vocación y su forma de conectarse con el mundo. A sus 47 años, esta docente paraguaya se levanta todos los días con un propósito muy claro: utilizar la educación musical como un puente hacia la autonomía para personas con discapacidad visual. Su historia no se define por la pérdida total de su vista, sino por la extraordinaria capacidad que tiene para transformar genuinamente la vida de cada uno de sus estudiantes a través del arte.

Claudia nació con glaucoma y cataratas congénitas. Desde muy pequeña tuvo que aprender a desenvolverse con baja visión, hasta que en el año 2019 debió someterse a una compleja intervención que la dejó sin visión. Sin embargo, para ella no hubo pausas ni lamentos prolongados. Ya estaba preparada: conocía el sistema braille y se manejaba con total soltura con su bastón. Su inmenso amor por la música, que comenzó formalmente a los 15 años cuando aprendió a tocar el teclado gracias a un querido profesor del colegio, se mantuvo firme y se convirtió en el motor principal de su prolífica carrera profesional.

El arte como herramienta de vida

Actualmente, el compromiso de Claudia se divide en dos grandes y valiosos escenarios de enseñanza. Por las mañanas, trabaja incansablemente en el Centro de Apoyo a la Inclusión Santa Lucía, donde atiende a 51 alumnos, entre niños y jóvenes. Allí, la música trasciende lo estrictamente académico para convertirse en una poderosa herramienta vital. A través del canto y la formación de bandas rítmicas con instrumentos de percusión, sus pequeños alumnos aprenden a medir el espacio, adquieren conciencia corporal y desarrollan notablemente su oído. Estas habilidades son absolutamente necesarias, ya que se transfieren de forma directa a su vida cotidiana para orientarse mejor.

Por las tardes, su enorme entrega continúa en el Centro de Rehabilitación y Apoyo a la Inclusión Educativa para Personas con Discapacidad Visual Stela Goiburú, trabajando con un grupo de 19 alumnos jóvenes y adultos a quienes enseña guitarra y teclado, logrando que su proceso de rehabilitación sea mucho más ameno. Además, Claudia acompaña de cerca a aquellos estudiantes que han decidido profesionalizarse en el Instituto Nacional de Música o en la Universidad Nacional. Ella orienta a los docentes y se encarga de algo primordial: proveerles los materiales adaptados para que estudien en total igualdad.

Derribar barreras más allá del aula

El mayor desafío que enfrentó Claudia durante su propia formación fue la gran falta de partituras accesibles. Cuando su visión disminuyó, tuvo que aprender los signos de la música en braille. Su compromiso la ha llevado a traspasar fronteras, colaborando activamente con la Fundación Chile Música y Braille en la traducción de un manual de musicografía y adaptando un extenso cancionero escolar, demostrando que su labor no conoce de límites geográficos.

En Paraguay, su lucha por la inclusión educativa es incesante y sumamente necesaria. Hoy se encuentra abocada a un ambicioso proyecto respaldado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. El objetivo principal es capacitar en la producción de textos accesibles y lograr adaptar 80 materiales del currículum nacional para que cualquier estudiante con dificultad lectora pueda acceder a ellos. Como parte de esto, preparan un concierto inclusivo con flautas para demostrar que el arte es de todos.

La docente comparte el escenario con su grupo de alumnos, coronando con este encuentro el trabajo diario de inclusión y aprendizaje.
La docente comparte el escenario con su grupo de alumnos, coronando con este encuentro el trabajo diario de inclusión y aprendizaje.

Un legado de empatía y autonomía

El impacto de Claudia no se limita a sus estudiantes; es un testimonio vivo de resiliencia desde su propio hogar. Vive con su esposo Rafael, quien también tiene discapacidad visual y comparte su gran pasión, y su pequeña hija Cielo, de 11 años. Claudia es totalmente autónoma: cocina, limpia, mantiene su casa y demuestra con su ejemplo constante aquello que predica cada día.

Su mayor satisfacción es ver cómo sus exalumnos hoy se están convirtiendo en sus colegas profesionales. Su historia nos demuestra de manera contundente que, cuando el arte y la empatía se unen firmemente, no hay ninguna barrera que pueda apagar el enorme brillo de la inclusión y la dedicación humana.

La palabra del día

Resonancia

Definición: Prolongación del sonido. Influencia que trasciende su origen.

El concepto de resonancia ilustra la labor de Claudia. Su vocación no queda en el aula, se amplifica. Al enseñar música y adaptar partituras al braille, su esfuerzo resuena creando autonomía en sus alumnos y derribando barreras. Este compromiso genera un eco transformador que convierte a sus estudiantes de hoy en los profesionales del mañana.

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