La historia de Macarena Lozada comienza con una búsqueda incansable y genuina. Hace seis años, el diagnóstico de autismo y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) de su hijo Oliver cambió por completo la dinámica familiar. A pesar de que el pequeño ya asistía a varias terapias tradicionales, como psicología, neurología y terapia ocupacional, había aspectos de su condición que aún resultaban sumamente difíciles de regular. Fue entonces cuando una solitaria madrugada de investigación marcó un antes y un definitivo después en sus vidas.
El inicio de un camino guiado por el amor
Investigando en distintos portales, Macarena descubrió la dieta biomédica, la cual beneficia enormemente a niños neurodivergentes. Este régimen se basa en excluir de forma absoluta lácteos, azúcar y gluten, ya que estas personas poseen un sistema digestivo diferente y la eliminación de dichos agentes nocivos propicia mejoras a nivel conductual y sensorial. Ante la total falta de opciones en el mercado paraguayo, decidió cambiar la alimentación de su hijo desde cero. Macarena, que dedicaba sus días al cuidado integral de Oliver, se adentró en la cocina para experimentar e innovar. Comenzó a desarrollar recetas a base de leche de coco, buscando imitar el yogur tradicional, pero sin aditivos. Su mayor triunfo fue la plena aceptación de Oliver. Al poco tiempo, los resultados fueron evidentes: el niño empezó a dormir muchísimo mejor y a mostrar una gran regulación general.
De la necesidad personal al éxito comercial
Al compartir los rápidos progresos en Instagram, otras madres comenzaron a pedirle esos mismos productos. Lo que inició como una solución puramente casera se formalizó en el año 2020 bajo el nombre de Alimentos Funcionales Paraguay. El crecimiento de su negocio fue exponencial. Macarena notó que sus nutritivas creaciones no solo beneficiaban a personas con autismo, sino que también cubrían de manera óptima las necesidades de diabéticos, celíacos, intolerantes a la lactosa, alérgicos a la proteína de vaca y personas en delicado tratamiento oncológico. Hoy su catálogo tiene casi 50 productos, destacándose los yogures con probióticos, panes y postres keto. A diferencia de otras marcas, todos sus productos keto son 100% libres de lácteos. Para responder a la demanda, trasladó su producción a un local exclusivo en la ciudad de Lambaré. Allí montaron un centro que cuenta con una amplia ventana a la calle, permitiendo a los clientes observar en vivo todo el meticuloso proceso de elaboración. Esta cocina transparente refleja la honestidad con la que trabajan.

Visibilidad y activismo para romper barreras
El valioso impacto de Macarena trasciende netamente lo gastronómico. A través de sus perfiles en redes sociales, se ha convertido en una voz muy activa en la concienciación sobre la neurodivergencia, enfrentando de cara el tabú que todavía rodea a la discapacidad en todo el territorio de Paraguay. Su objetivo central es claro: educar a la sociedad para lograr eliminar el miedo y el cruel rechazo hacia lo diferente. Ella siempre alienta a otras numerosas familias a no quedarse para nada estancadas en las simples etiquetas médicas, recordando en cada oportunidad que un diagnóstico no es un pronóstico. Macarena busca mostrar con orgullo que la vida con autismo está verdaderamente llena de posibilidades maravillosas, motivando a que los padres jamás dejen de luchar. Mientras aguardan con grandes ansias los tan deseados registros sanitarios para poder ingresar finalmente a nuevos y amplios mercados, Alimentos Funcionales Paraguay se consolida paso a paso como una marca que incluye y respeta a la diversidad.
La palabra del día
Empatía
Definición: Participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella, generalmente en los sentimientos de otra persona.
El concepto de empatía es el gran pilar central de Alimentos Funcionales Paraguay. Al buscar una mejor nutrición para su querido hijo Oliver, Macarena comprendió la falta de opciones equitativas. Por eso, creó alimentos que abrazan a la gente.


