El crecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) en Paraguay tiene uno de sus mejores ejemplos en la ciudad de Ñemby. Allí, la visión de una emprendedora y el financiamiento estratégico institucional se combinaron para generar un caso de éxito inspirador. Liz Arzamendia, propietaria de la marca «Los Mimados. Sabores del recuerdo», demostró que la formalización y la inversión constante son la clave para transformar un negocio de escala barrial en un motor industrial que hoy abastece a grandes clientes a nivel nacional.
Del trabajo artesanal a la industrialización con apoyo del CAH
Los inicios de este emprendimiento estuvieron marcados por la producción a pequeña escala. Antes de acceder al financiamiento formal, la elaboración de alimentos se realizaba de manera completamente artesanal, utilizando apenas ollas comunes que limitaban la capacidad de respuesta ante una demanda creciente. En esa etapa inicial, la empresa familiar lograba procesar 500 kilos diarios, pero comercializaba solo 100 kilos por día en pequeñas despensas.

El escenario cambió radicalmente con la oportuna intervención del Crédito Agrícola de Habilitación (CAH). A través del crédito Jepytaso, la mipyme obtuvo el capital de inversión necesario para dar su primer gran salto comercial. Los fondos permitieron adquirir infraestructura y equipamiento clave, como ollas industriales y una máquina para la molienda de maíz a gran escala. Las áreas de trabajo se modernizaron y el impacto productivo fue rotundo: la capacidad de producción trepó a 10.000 kilos diarios, estableciendo sólidos cimientos en el sector alimenticio.
El respaldo del MIC y la UIP: tecnología para la competitividad
Con una base productiva sólida gracias al CAH, la empresa enfrentó el desafío logístico de optimizar sus tiempos de envasado para asumir grandes pedidos. En esta segunda fase de apoyo, la firma hizo historia al convertirse en la primera mipyme beneficiaria del Proyecto de Competitividad de las Mipymes (PCM). Este programa es ejecutado por el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), a través de su Viceministerio de Mipymes, en alianza estratégica con la Unión Industrial Paraguaya (UIP).
Gracias a este plan estatal y gremial, la industria incorporó maquinaria de última generación, reemplazando un lento proceso de sellado manual. El resultado fue monumental: la eficiencia operativa dio un salto asombroso, pasando de una meta de procesar 1.000 kilos por día a sellar y procesar 1.000 kilos por hora, abriendo las puertas a nuevos mercados en todo el país.
Proveedores de Hambre Cero y el impulso a la economía circular
La evolución de «Los Mimados» no solo genera rentabilidad, sino un impacto social sumamente positivo. En la actualidad, la empresa elabora harina de maíz fresca y seca, y comercializa choclo, mandioca pelada y envasada, además de queso Paraguay casero.
Para mantener este nivel de producción, la mipyme compra maíz directamente a pequeños productores rurales que también son clientes del CAH, consolidando un exitoso modelo de economía circular y fortaleciendo la cadena de valor local.
Este crecimiento ininterrumpido permitió a la empresa alcanzar un hito fundamental: convertirse en proveedora clave de las firmas adjudicadas por el programa gubernamental Hambre Cero. Hoy, toneladas de sus alimentos se destinan a preparaciones tradicionales y nutritivas como la polenta y el vori vori, garantizando la alimentación saludable de miles de estudiantes paraguayos.
La palabra del día
Encadenamiento
Definición: Enlace de distintos elementos productivos que se suman para generar un mayor valor conjunto.
El encadenamiento refleja el corazón de esta historia. El crédito del CAH y la maquinaria del MIC-UIP no solo hicieron crecer a la mipyme, sino que enlazaron a pequeños productores rurales con una industria local que hoy garantiza la nutrición de miles de niños a través de Hambre Cero.

