Los grandes sueños suelen empezar en los lugares más cotidianos, con esfuerzo, dedicación y mucha esperanza. Para Flor Romero, una talentosa y esforzada joven de 25 años, todo comenzó en la comodidad de su hogar ubicado en el barrio Tres Bocas, en la ciudad de Julián Augusto Saldívar. Allí, rodeada de su familia, encendió la chispa de lo que hoy se conoce como Dori Dulce Pastelería.
A finales del año 2020, en un escenario aún marcado fuertemente por la incertidumbre de la pandemia, Flor y su familia decidieron dar el primer paso construyendo un pequeño salón frente a su casa. Para febrero de 2021, el local abría oficialmente sus puertas al público, marcando el inicio de una aventura emprendedora que transformaría su calidad de vida y abriría las puertas a un futuro en el competitivo rubro de la pastelería y gastronomía.
Un comienzo familiar y la pasión por las tortas decoradas
Los primeros pasos de Flor en la repostería artesanal fueron a base de pura dedicación y el apoyo incondicional de sus seres queridos. Al inicio, sus conocimientos técnicos todavía se encontraban en plena formación, por lo que la joven recurrió a la tecnología observando videos y tutoriales de pastelería en internet.
Sin embargo, fue su propia madre quien se convirtió en su principal guía y mentora. Su mamá, una docente hoy jubilada, tenía experiencia previa elaborando tortas y le transmitió con paciencia los secretos de la cocina, forjando el motor inicial del negocio familiar. En una familia numerosa compuesta por seis hermanos, además de su madre y su padre —exchofer de colectivo—, cada miembro aportaba su granito de arena. Las ventas iniciaron con entregas directas desde la casa, ofreciendo principalmente tortas decoradas para cumpleaños, logrando una rápida aceptación en toda su comunidad.

Capacitación profesional: el arte de hornear para costear los estudios
Con la demanda en constante alza, impulsada por las nuevas tendencias de internet que popularizaron las tortas con diseños novedosos durante la pospandemia, Flor notó que necesitaba llevar sus habilidades a un nivel superior. Motivada por el deseo de perfeccionarse y no rechazar ningún pedido, se inscribió en un instituto gastronómico en San Lorenzo, donde cursó intensamente durante un año la carrera de pastelería profesional.
Lo más destacable de esta etapa fue el método de financiamiento. Las cuotas de gastronomía suelen ser elevadas, pero la joven utilizó todos los ingresos generados por la venta de tortas para pagar íntegramente sus estudios sin depender de nadie. Esta capacitación perfeccionó su técnica y amplió su oferta comercial. Al menú original sumó opciones para la merienda: masitas dulces, torta marmolada, piononos, palmeritas y medialunas, además de incorporar el servicio de delivery.
El Crédito Agrícola (CAH) como puente hacia el crecimiento comercial
A medida que las ventas aumentaban, crecían de manera urgente las necesidades de infraestructura del negocio. Flor soñaba con transformar su local inicial en una verdadera cafetería, pero sabía que necesitaba una inyección de capital. Fue entonces cuando encontró un aliado estratégico: el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH).
A través de sus préstamos para emprendedores y productores, específicamente mediante el producto financiero Jepytaso, Flor obtuvo los recursos necesarios para dar un salto de calidad. Con el crédito otorgado, la emprendedora adquirió máquinas industriales y terminó de equipar su cafetería.
Este fuerte impulso económico le permitió cumplir otra gran meta: abrir una sucursal estratégica sobre la ruta principal, en el transitado desvío a Guarambaré, donde hoy ofrece con orgullo sus productos. El negocio creció lo suficiente para contratar a un empleado para atención al cliente y caja. Actualmente, Flor Romero canaliza su energía en expandir su proyecto, convirtiéndose en un verdadero testimonio de superación para jóvenes emprendedores en Paraguay.
La palabra del día
Iniciativa
Definición: Capacidad para idear, inventar o emprender cosas, y dar el primer paso en un proyecto.
El concepto de iniciativa describe el espíritu de Flor. Al empezar a hornear en casa para costear su educación profesional y luego buscar el respaldo del Crédito Agrícola para equipar su cafetería, demuestra cómo el atrevimiento de crear sus propias oportunidades transforma un sueño en una realidad palpable.


