De emprendedora a proveedora de Hambre Cero: Cecilia Rivarola impulsa la producción de tomates en Misiones

Desde la compañía San Antonio, su producción abastece a los mercados locales de San Ignacio y Santa Rosa. Además, provee tomates frescos al programa Hambre Cero, alimentando a miles de estudiantes. Conocé esta inspiradora historia de esfuerzo y emprendedurismo femenino en la agricultura paraguaya.

| Por La Tribuna
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Cosecha de éxito. Cecilia Rivarola posa con orgullo junto a las cajas de tomates frescos y listos para ser distribuidos en Misiones.

La historia de Cecilia Rivarola es un testimonio de cómo la educación, la perseverancia y el amor por la tierra transforman una idea en un proyecto de enorme impacto. Nacida en una familia de productores agrícolas, Cecilia supo desde temprana edad que su futuro estaba ligado al campo. A los 18 años tomó la decisión de salir de su hogar y se instaló en la ciudad de Santa Rosa, en el departamento de Misiones.

Allí, consiguió un empleo en atención al cliente dentro de una cabina telefónica, lo que le permitió costear su educación y recibirse de ingeniera industrial en la Universidad Nacional de Pilar. Este conocimiento académico, sumado a la experiencia de su esposo Javier Obregón, ingeniero agrónomo, se convirtió en la base de su exitosa empresa agrícola.

Inicios de la producción de tomates en San Antonio

En 2020, en plena pandemia, la pareja se mudó a la compañía San Antonio para dar vida a su propio campo. Los comienzos fueron a pulmón: empezaron protegiendo sus cultivos con media sombra y luego lograron montar sus tres primeros invernaderos. En esa etapa inicial, la producción consistía en 2.000 plantas de tomate, logrando un rendimiento de entre 6.000 y 8.000 kilos. Toda esta primera cosecha se comercializaba directamente en las localidades misioneras de San Ignacio y Santa Rosa.

El crecimiento sostenido llegó gracias a la aplicación de tecnología, conocimiento técnico y una reinversión constante. Seis años después de aquel modesto inicio, el paisaje de su finca cambió drásticamente: pasaron de tener tres a contar con 30 invernaderos en pleno funcionamiento.

Actualmente, la finca alberga 12.000 plantas de tomate de la variedad Caniati, conocida popularmente como “perita”. De esta plantación proyectan extraer entre 45.000 y 50.000 kilos en esta etapa. Cecilia ya tiene la mirada puesta en la próxima campaña de enero, para la cual planean cultivar 18.000 plantines, un volumen que les permitirá abastecer a toda su zona y llegar a mercados más grandes.

Alimentos frescos para el programa Hambre Cero en Misiones

Más allá del éxito comercial, el trabajo de Cecilia tiene un impacto social que trasciende lo económico. Su capacidad de producción la ha convertido en proveedora oficial del programa Hambre Cero en Misiones.

Aunque en el pasado llegaron a proveer locote y lechuga, este año decidieron enfocar todos sus recursos en la producción exclusiva de tomates para este programa, asegurando que miles de estudiantes reciban alimentos frescos cultivados en su propia tierra.

Para lograr esto, concretan dos cosechas anuales con ciclos de seis meses. Este logro no estuvo exento de dificultades. Cecilia recuerda que en sus inicios enfrentaron rechazos bancarios por la falta de formalidad y facturación. Viniendo de una familia humilde, se propusieron no repetir carencias históricas. Al formalizar la empresa, lograron acceder a pequeños créditos que impulsaron su expansión. Hoy, con la confianza ganada ante las entidades financieras, el panorama es diferente y prometedor.

Emprendedurismo femenino y el valor de la persistencia

El liderazgo de Cecilia en el sector agrícola, un rubro dominado históricamente por hombres, es destacable. Ella reflexiona sobre cómo gran parte de la sociedad todavía mantiene el preconcepto de que el “trabajo pesado” es exclusivo para el hombre. Sin embargo, rompe estos paradigmas demostrando que las mujeres son sumamente capaces, valientes y meticulosas en los agronegocios. Desde su lugar, anima fervientemente a otras mujeres a salir de la rutina del hogar, emprender y generar fuentes de empleo que revitalicen sus vidas y sus comunidades.

Cecilia Rivarola frente a sus instalaciones en la compañía San Antonio. Lo que en 2020 comenzó con tres estructuras, hoy es un complejo de treinta invernaderos en constante expansión.
Cecilia Rivarola frente a sus instalaciones en la compañía San Antonio. Lo que en 2020 comenzó con tres estructuras, hoy es un complejo de treinta invernaderos en constante expansión.

Para quienes recién empiezan, el consejo de esta productora es claro: hay que estudiar, capacitarse, ser persistentes y no desanimarse, porque “el sol brilla para todos tarde o temprano”.

Mirando al futuro, el matrimonio sueña con seguir creciendo. Su visión es diversificar nuevamente la huerta, reintroduciendo locote, lechuga y —si la infraestructura para la curación lo permite— cebolla. El objetivo final es convertir su campo en Misiones en un espacio donde los clientes encuentren una oferta agrícola completa, demostrando que con trabajo y educación, todo es posible.

La palabra del día

Persistencia

Definición: Firmeza y constancia en la manera de ser o de obrar.

Este concepto resume a la perfección el camino de Cecilia. Su decisión de capacitarse, superar barreras financieras y transformar una pequeña huerta en un gran motor agrícola, demuestra que el esfuerzo constante no solo genera éxito personal, sino que alimenta y empodera a toda la comunidad de Misiones.

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