El histórico templo de San Buenaventura, ubicado en la ciudad de Yaguarón, es hoy el majestuoso escenario de un proyecto sin precedentes en Paraguay. Todo comenzó el año pasado, cuando la conductora de televisión y productora, Verónica Vega, visitó el icónico lugar para grabar un especial televisivo de Semana Santa. Allí tuvo la oportunidad de conocer a un experimentado gestor cultural Fernando Díaz Ayala y a la dedicada mayordoma del templo, quienes le plantearon un desafío inmenso, complejo y fascinante: utilizar sus conexiones en el mundo de la moda para renovar los antiguos hábitos de doce santos profundamente vinculados a las tradicionales procesiones de Semana Santa. Estas invaluables imágenes de San Buenaventura, la Virgen Dolorosa en dos versiones, Jesús de las Palmas, San Roque, San Juan Bautista, entre otros, fueron maravillosamente talladas por hábiles artesanos guaraníes en los alrededores del año 1700, en plena y floreciente era franciscana.
Estos ejemplares únicos son conocidos popularmente bajo la denominación de “santos de vestir”. Esto significa, en términos prácticos, que solo tienen talladas de manera detallada y perfecta la cabeza y las extremidades superiores e inferiores, mientras que el resto de su cuerpo se compone de una rígida estructura interna de madera, diseñada de manera exclusiva para ser cubierta con ropas confeccionadas en tela real. Entendiendo a la perfección el altísimo valor patrimonial y cultural de estas piezas, la productora decidió asumir el gran liderazgo y articular esta tarea, coincidiendo estratégicamente con los actuales e importantes planes gubernamentales enfocados en la restauración integral del histórico templo de Yaguarón.
Uniendo talentos y voluntades de fe
La labor organizativa de Verónica Vega resultó ser completamente fundamental para transformar esta fantástica idea en una rotunda realidad. Como principal articuladora y mente estratégica del proyecto, se encargó de reunir a un gran y sólido equipo de expertos. Tocó numerosas puertas y, para su grata sorpresa, se encontró con una respuesta abrumadoramente positiva de la comunidad. Cinco destacados diseñadores de nuestro país aceptaron este inusual reto sin dudarlo ni un solo instante: Yeruti Acosta, William Ramírez, Ismenia Rodríguez, Fio Riccardi y Soraya Bittar.
El trabajo de confección no fue en absoluto sencillo, pues requirió muchísima técnica, extrema paciencia y una enorme creatividad para lograr trabajar sobre figuras sumamente rígidas y delicadas. Al tratarse de antiguos santos no articulados, los diseñadores debieron realizar arduas pruebas iniciales utilizando básicos lienzos, un proceso que en el rubro de la alta costura es comúnmente conocido como “toile”. Tuvieron que ingeniárselas creativamente para lograr montar las mangas y ajustar las prendas provisorias con clips, armando un gigantesco y frágil rompecabezas directamente sobre las invaluables piezas. Todo este esfuerzo colectivo se realizó de forma completamente gratuita, motivado por la inmensa devoción.
Permisos, historia y gran solidaridad
Tratándose de preciados bienes históricos de la nación, el ambicioso proyecto requirió superar con éxito diversas y exigentes instancias de aprobación legal. Las nuevas vestimentas debían respetar muy estrictamente la iconografía religiosa tradicional, dejando nulo margen para las innovaciones estilísticas que pudieran llegar a alterar la pura esencia visual de los venerados santos. Vega gestionó pacientemente todos los permisos pertinentes con autoridades del área patrimonial de la iglesia católica, y también con la Secretaría Nacional de Cultura. Allí recibió el constante apoyo de la ministra Adriana Ortiz y de la experta historiadora española María José Díaz Pérez.
La enorme magia de todo este inspirador proyecto radicó en la inmensa cadena solidaria que se formó de inmediato. Diferentes empresas privadas sumaron generosas donaciones para solventar los gastos. Falcón Tejidos y La Sedería aportaron textiles de alta calidad, como finos brocatos y suaves terciopelos. Por su lado, la firma Victoria Joyas de Luque donó rosarios y coronas para la Virgen Dolorosa, mientras que la empresa Ina Delgado aportará las delicadas pelucas hechas a medida.

Moda sacra y un legado para el futuro
Actualmente, el equipo de profesionales se encuentra en la etapa de pruebas finales de vestuario en Yaguarón, ajustando los últimos detalles para que las doce figuras luzcan impecables en las próximas festividades. Se proyecta que todo este trabajo concluya entre los meses de octubre y noviembre. Verónica Vega ya planifica una presentación oficial para celebrar este histórico hito. A nivel personal, este enorme desafío la reconectó con la genuina devoción de la gente, demostrándole que aún existen personas dispuestas a trabajar por el amor al arte y a la religión.
Además de estar documentando paso a paso todo el proceso en materiales audiovisuales para las redes sociales, Vega celebra que el hecho de que quedará un archivo completamente seguro con la moldería exacta de cada uno de estos intrincados trajes, garantizando así un material invaluable para el futuro, mientras sueña que la “moda sacra” quede como una materia oficial y obligatoria en las carreras de moda e indumentaria de nuestro país.
La palabra del día
Devoción
Definición: Fervor religioso. También es la entrega profunda y la dedicación desinteresada a una causa.
El concepto de devoción describe la esencia del proyecto ejecutado en Yaguarón. La suma de la fe más el trabajo voluntario de los diseñadores paraguayos no solo restaura invaluables santos históricos, sino que demuestra el inmenso poder cultural que tienen las buenas obras colectivas.


