En un país donde el mango abunda y muchas veces termina como desperdicio en las calles, una mente joven y emprendedora decidió cambiar la historia. Verónica Alegre, de 28 años, es la protagonista de un movimiento sustentable en Paraguay. Estudiante de Innovación y Desarrollo en la Universidad Americana y con formación en biomateriales por un instituto mexicano, Verónica ha llevado su curiosidad al siguiente nivel. Su espíritu autodidacta y su inmensa pasión por el país la impulsaron a investigar, experimentar y, finalmente, crear un producto que desafía los estándares de la industria actual: un biocuero elaborado enteramente a partir de residuos orgánicos.
El motor de esta hazaña no es solo la ciencia, sino un profundo sentido de pertenencia. Desde niña, Verónica observaba la cantidad de fruta desaprovechada y se preguntaba por qué en Paraguay no se gestaban inventos de impacto global. Inspirada por el ejemplo de superación de su madre, una mujer que forjó su éxito desde cero convirtiéndose en psicóloga, abogada y escribana, Verónica decidió dejar su propia huella. “Siempre fui muy patriótica. Quería hacer algo por mi tierra y decir que esto es 100% paraguayo”, relata con orgullo sobre el origen.
El trabajo de Verónica Alegre
El proyecto despegó con fuerza en el año 2022 cuando, en alianza con la diseñadora nacional Maura Marti, Verónica fundó Maigotex. A diferencia de otras empresas que utilizan materia prima virgen, el objetivo de esta dupla fue aprovechar los residuos. Gracias a esta visión, lograron ganar el Programa de Oportunidades Circulares de la Onudi y la Unión Europea. A esto se sumó el reconocimiento de Asunción Resiliente en 2022 y 2023. Aunque el camino tuvo pausas por desafíos económicos y personales, hoy el proyecto retoma su curso operando como un laboratorio autogestivo en Luque, donde Verónica trabaja sobre pedido.
La innovación con el mango
El proceso de transformación de esta fruta es fascinante. El mango se deshidrata por completo y se almacena al vacío como un polvo fino, lo que permite su conservación. Utilizando deshidratadoras industriales, el taller puede producir entre 20 y 40 metros de material al día, dependiendo de la humedad ambiental. Esta técnica no se limita exclusivamente al mango; la fórmula de Verónica posee alta adaptabilidad, permitiendo el uso de piel de naranja o banana. El costo de este material es muy competitivo: una plancha de un metro cuadrado ronda los 300.000 guaraníes, cantidad suficiente para confeccionar botas, cinturones o billeteras.
La elaboración de un biomaterial
Lo que distingue a este desarrollo paraguayo es su calidad y extrema resistencia. Al tacto y a la vista, el biomaterial emula a la perfección las propiedades del cuero vacuno, incluyendo sus pliegues, pero con una huella ecológica significativamente menor. A diferencia de la cuerina sintética, que suele degradarse en un año, el biocuero de mango ofrece una durabilidad comprobada de hasta 10 años en condiciones de uso normales. Esta resistencia está avalada por rigurosos análisis realizados en el Instituto Nacional de Tecnología, Normalización y Metrología (INTN) y en la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Los estudios técnicos indican que el material posee una resistencia a la tracción que supera el mínimo para cueros.
Hoy, el gran objetivo de Verónica es seguir trabajando en su laboratorio ubicado en Luque y expandirse mediante el desarrollo de diversas líneas para el hogar, como posavasos, camineros o individuales. Además, evalúa comercializar estos productos mediante una alianza con centros comerciales que apoyan la ecología y la innovación.
La palabra del día
Vanguardia
Definición: La avanzada de un grupo o movimiento ideológico, tecnológico o científico.
El concepto de vanguardia define a la perfección el trabajo de Verónica Alegre. Su visión y la ciencia logran que el mango, que es a menudo desechado, evolucione hacia un biocuero ecológico, sumamente resistente y totalmente innovador.


