El próximo lunes 17 de agosto, a las 15:30, el Instituto Nacional de Educación Superior Dr. Raúl Peña (Inaes) será el escenario de un acontecimiento académico sin precedentes. Lilia Piatti, quien acaba de celebrar sus 93 años el pasado 6 de agosto, se presentará en el primer bloque de la institución para defender su tesis de doctorado en Educación. Su historia es un testimonio viviente de perseverancia.
Nacida en Arroyos y Esteros, su infancia transcurrió en el campo hasta el cuarto grado. Fue su madre, quien por ser la hermana mayor de once hermanos tuvo que abandonar sus estudios, la principal impulsora de su educación, motivándola a mudarse a Asunción para seguir formándose.
Una trayectoria que abarca todos los niveles de la enseñanza
La vocación de Lilia por la docencia comenzó joven y, tras ser madre, logró equiparar su bachillerato para recibirse como maestra normal. Su carrera profesional transitó por todos los niveles del sistema educativo. Inició enseñando en la nocturna, pasó a la educación primaria y al nivel medio. Su salto a la educación superior se dio el 2 de enero de 1975 al ingresar al actual Inaes.
Posteriormente, trabajó como evaluadora educativa por 11 años en el Colegio Cristo Rey y 11 años en el Colegio Magis, decidiendo jubilarse recién a los 76 años. Sin embargo, su pasión no se detuvo allí. Se unió al proyecto de la biblioteca viajera, recorriendo el país por cinco años para capacitar a docentes. También forjó un legado literario invaluable, siendo autora de múltiples obras como “Evaluación del aprendizaje” (actualmente preparando su quinta edición), “Metodología de la enseñanza activa” y varios textos de Ciencias Naturales en coautoría.
La pandemia y el desafío de superar la propia brecha digital
El año 2020 impuso un reto inesperado. Ante la llegada del COVID-19, sus hijos le pidieron que se aislara por precaución. Acostumbrada a una vida muy activa, el encierro representó un cambio brusco. Le pidió a su hija que le instalara Facebook para mantener el contacto y, navegando, descubrió una maestría en la Universidad Iberoamericana (Unibe). Así, terminó inscribiéndose en la Maestría en Metodología de la Investigación Científica, graduándose con rotundo éxito en el año 2023, a los 90 años.
Durante ese proceso, experimentó en carne propia las dificultades del uso de nuevas tecnologías, necesitando ayuda para elaborar cuadros sinópticos y mapas mentales. Esta vivencia personal sembró la semilla de su tesis doctoral, que investiga precisamente el impacto de la brecha digital en el aprendizaje de las personas adultas mayores. A pesar del profundo dolor por la pérdida de una hija, que la obligó a suspender su investigación por cuatro meses, el constante estímulo de su tutor en el Inaes le dio las fuerzas necesarias para retomar y culminar su trabajo.

Un legado vivo y un mensaje inspirador para todos los jubilados
Hoy, la profe Lilia reside en Barrio Jara, en la misma casa que habita desde hace 71 años. Vive con una nieta y cuenta con asistencia diaria, rodeada del cariño de su inmensa familia compuesta por 5 hijos, 16 nietos y bisnietos. Su rutina diaria es la de una estudiante disciplinada: tras un desayuno tranquilo, dedica quince minutos a hacer ejercicios físicos y luego se sienta frente a la computadora. En estos días previos a su defensa, trabaja incansablemente en la redacción de su exposición y en el estricto control del tiempo de sus diapositivas.
Al preguntarle qué mensaje desea transmitir a los adultos mayores y a los docentes que se retiran, responde con enorme lucidez: “El aprendizaje no debe terminar con la jubilación. No hay que dejar de aprender, es importante para actualizarse y especialmente para ayudar a los demás”. Y ella predica constantemente con el ejemplo, ya que no solo estudia al más alto nivel, sino que sigue enseñando a sus propios nietos, demostrando al mundo que la verdadera pasión educativa jamás se jubila.
La palabra del día
Perseverancia
Definición: Firmeza y constancia en la manera de ser o de obrar.
El concepto de perseverancia resume a la perfección el espíritu de la profesora Lilia. Su inquebrantable voluntad para aprender, investigar y superar barreras a sus noventa y tres años demuestra que la curiosidad intelectual jamás tiene edad, convirtiendo su propia experiencia en un legado invaluable.


