La Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCM-UNA) marca un hito en la salud pública al consolidar la cirugía funcional para pacientes con Parkinson. A un año de la primera intervención en el Hospital de Clínicas, cinco personas ya fueron beneficiadas.
El primer paciente intervenido recuperó su autonomía, volvió a trabajar y está sin temblor bajo seguimiento. La puesta en marcha de este procedimiento de alta complejidad en el centro médico no solo representa una evolución en las capacidades tecnológicas, sino también la consolidación de equipos multidisciplinarios.
El regreso de los talentos al Hospital de Clínicas
Este avance subraya el impacto del retorno de profesionales paraguayos que, tras formarse en el exterior, vuelven para ofrecer su conocimiento al país. El doctor Joel Sanabria es uno de ellos. Este neurocirujano de 37 años, egresado de la UNA, volvió a su “casa” que es Clínicas con el objetivo de aportar conocimiento. Tras siete años especializándose en el Instituto de Neurología de Curitiba en Brasil, y un paso por el Toronto Western Hospital en Canadá, retornó hace dos años. Su misión es aplicar su vasta experiencia en cirugías que no se hacían en el Hospital de Clínicas. Con su retorno se organizó el equipo con médicos que también volvieron al país como la doctora Ana Riquelme. También llegaron los técnicos y la tecnología de punta necesarios para este nivel de atención. En la neurocirugía paraguaya el equipo es absolutamente colaborativo, con el doctor Oscar Servín, jefe de Neurocirugía del IPS, el doctor Joel comenta que se asisten sin importar los centros asistenciales u hospitales donde estén ejerciendo, demostrando una vez más que lo importante son los pacientes.

Una intervención innovadora capaz de cambiar vidas
La experiencia demuestra cómo estas intervenciones cambian drásticamente la vida de los pacientes. En Clínicas se aplica una cirugía funcional ablativa con radiofrecuencia y un marco estereotáxico. Según relató el Dr. Sanabria, se introduce una pequeña aguja en el cerebro y el procedimiento se efectúa con el paciente despierto. Esto permite al equipo evaluar en tiempo real la respuesta motora y la disminución inmediata de los síntomas. El riesgo es muy bajo: las complicaciones permanentes rondan menos del 1%, mientras que las transitorias, como cierta dificultad para hablar, son menores al 4% y desaparecen en semanas. Los pacientes intervenidos muestran una recuperación y satisfacción totales, consolidando la capacidad resolutiva de la institución médica. Las personas que necesitan de este tratamiento deben acudir primero al Departamento de Neurología del Hospital de Clínicas, donde son evaluados bajo estrictos criterios médicos específicos, ya que no todas las personas con la enfermedad de Parkinson son candidatas viables para esta cirugía.
El gran desafío: abaratar los costos para ofrecer esperanza a todos
Pese al indudable éxito clínico y al trabajo articulado de especialistas en Neurología, Neurocirugía y Anestesiología, aún existen enormes retos por superar. El mayor desafío actual es lograr abaratar los costos de dispositivos y equipamientos para seguir avanzando. La ablación requiere que el paciente pague por los materiales, un monto que sigue siendo difícil de costear. La otra opción médica es el implante de un marcapasos cerebral (estimulación cerebral profunda), indicado para personas jóvenes o con síntomas bilaterales. Es una técnica reversible, pero es casi inaccesible para la mayoría en términos económicos. El objetivo de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA es incorporar a futuro la colocación de marcapasos cerebrales en Clínicas. Actualmente, este vital programa de Neurocirugía sigue firme, contando con pacientes en plena etapa de evaluación rigurosa y una cirugía programada para el próximo mes.
La palabra del día
Restitución
Definición: Acción de devolver algo a quien lo poseía o restablecer una cosa a su estado original.
El concepto de restitución ilustra el profundo impacto de estas cirugías en Clínicas. El retorno del talento médico devuelve al país el conocimiento adquirido en el exterior y, sobre todo, restituye a los pacientes con Parkinson su autonomía. Al detener los temblores, se les devuelve la libertad de trabajar, moverse y retomar por completo las riendas de sus propias vidas.


