El reloj biológico y cultural del Paraguay encuentra su latido más puro en el Centro Experimental de Recursos Medicinales (CERM). Detrás de este refugio ecológico habilitado hace siete años, se encuentra Urbano Palacio, un reconocido filósofo y antropólogo especializado en La Habana y Trento. Su profunda convivencia con los pueblos Mbya Guaraní lo ha convertido en un auténtico guardián de la flora. Para él, este centro es la materialización de la cultura viva comunitaria, un espacio de la Red de Centros Culturales que persigue salvaguardar un patrimonio invaluable: las aplicaciones milenarias de nuestras plantas.
Raíces guaraníes y la preservación del saber
“Nosotros somos guaraníes y no es la guerra mundial nomás, sino que hay un espíritu, una sangre que late en nosotros”. Con esta convicción, Urbano reafirma que la identidad paraguaya está atada a su tierra. En su literatura, especialmente a través de su aclamada trilogía conformada por “El libro de las hierbas preciosas”, “A la sombra del guayabo” y “El libro del bosque”, explora magistralmente la conexión profunda e indivisible entre el ser humano y la botánica.
Su labor adquiere una urgencia vital frente al avance implacable de la deforestación. Ante la inminente pérdida de los bosques, numerosas comunidades indígenas han quedado marginadas, perdiendo contacto directo con la flora silvestre que históricamente les garantizó su salud. Frente a esta crisis, el CERM forjó alianzas con líderes espirituales de comunidades vulnerables. Urbano comparte estos saberes originarios para que las nuevas generaciones reconozcan sus plantas, logrando así que repliquen la sanación en sus propios territorios.
Ecosistema integral: naturaleza y bienestar
El predio del CERM es un inmenso paraíso de doce hectáreas que abraza la histórica costa del arroyo Yhaguy. El Vivero Experimental es el corazón indiscutido del proyecto, un espacio de media hectárea para cultivar y aclimatar especies. Allí aplican estrictas buenas prácticas, respetando los tiempos de secado y el microclima esencial que garantiza la máxima eficacia de los principios activos, siguiendo de cerca los rigurosos lineamientos de la Organización Mundial de la Salud.
La experiencia transformadora trasciende el simple cultivo e invita al aprendizaje inmersivo a través de múltiples espacios integrados en el paisaje. Por un lado, se destaca el senderismo etnobotánico y las expediciones, que ofrecen recorridos guiados por especialistas para reconocer plantas y explorar el histórico cauce de agua hasta llegar a Santa Elena. De igual manera, el paseo por el Bosque Encantado propone un trayecto mágico a través de un valioso remanente del Bosque Alto Paranaense que salvaguarda añosas especies nativas y conecta al visitante con la energía pura de los árboles.
Turismo botánico y el desafío del futuro
En siete años de incansable labor, el impacto positivo del CERM ha derribado barreras geográficas. Viajeros provenientes de cien países, desde Australia y Rusia hasta Norteamérica, llegan buscando su esencia vital. Se maravillan en la Feria de Plantas Medicinales, degustan infusiones orgánicas y se sanan el espíritu, confirmando que el turismo botánico es el gran tesoro sustentable que el Paraguay tiene la obligación de ofrecer al mundo.

Pese al éxito internacional, el proyecto hoy se sostiene netamente por autofinanciamiento y colaboración voluntaria. “Reclamamos al Estado el derecho a participar de la cultura con verdaderos proyectos de desarrollo”, exige el fundador. De cara al futuro, Urbano anhela lograr la ansiada estabilidad financiera para sostener la infraestructura, continuar produciendo conocimientos literarios de vanguardia y asegurar que este santuario verde siga curando a la humanidad entera, consolidando un modelo de profundo respeto hacia la naturaleza.
La palabra del día
Raigambre
Definición: Vínculo profundo que liga a alguien con su tierra, cultura y antepasados.
El concepto de raigambre define perfectamente la misión del Centro Experimental. Urbano Palacio no solo preserva flora nativa, sino que revitaliza la identidad guaraní. Demuestra que al reconectar de raíz con la naturaleza y su sabiduría ancestral, sanamos cuerpo, entorno y espíritu.


