La historia de la yerba mate en la familia de Tobías Schäfer comenzó a forjarse en los años 80 en Cambyretá, departamento de Itapúa. Durante muchos años operaron exclusivamente como una empresa familiar tradicional que comercializaba su producción a granel, conocida en el rubro como mborovire. Esta materia prima abastecía de manera constante a otras grandes marcas del mercado nacional, consolidando así una vasta experiencia. Sin embargo, tras varias charlas con sus padres, Tobías, un ingeniero comercial con especialización en economía y licenciado en ciencias ambientales, decidió dar un salto audaz para modernizar el modelo de negocios.
Fue así como, en el 2021, tras las enormes dificultades de la pandemia, nació oficialmente Ka’a Yara. Esta marca es un desprendimiento directo de la empresa originaria, pero con el propósito de envasar su propio producto final. La operación logró rápidamente una sólida presencia comercial en los departamentos de Itapúa, Caazapá y Misiones. Actualmente, la marca avanza en un activo proceso de búsqueda para incorporar distribuidores mayoristas que les permitan ingresar con total firmeza al altamente competitivo mercado de Asunción y su área metropolitana.
Innovación audaz: hongos y nuevos subproductos
Para Tobías, la innovación es una virtud profundamente incrustada en el ADN de su empresa. Además de ofrecer su yerba tradicional para el tereré, con variantes de sabor intenso y suave (pura hoja), Ka’a Yara llevó la creatividad a un nivel muy superior. La marca explora activamente la creación de diferentes subproductos gracias a valiosas colaboraciones con otros emprendimientos gastronómicos. De esta sinergia nacieron propuestas deliciosas como alfajores y galletitas a base de yerba, además de innovadores tragos como el Gin Ka’a Yara o el espresso de yerba mate, demostrando la fascinante versatilidad culinaria de esta planta.
Pero el lanzamiento que más ha captado la curiosidad del público es su yerba mezclada con hongos Reishi. Esta brillante idea surgió tras una colaboración con Hongos del Sur, emprendimiento que conocieron en una feria. El Reishi es un hongo que se infusiona en Asia desde hace dos milenios. Para adaptar este ingrediente al paladar paraguayo, la mezcla fue saborizada con aceite natural de naranja. Contra todo pronóstico, esta propuesta única tiene una aceptación comercial verdaderamente formidable en el mercado.

El valor clave de la agricultura familiar
A pesar de este marcado enfoque en las tendencias modernas, el equipo de Ka’a Yara, formado por seis personas en el área administrativa, jamás pierde de vista el inmenso valor de sus raíces rurales. La producción agrícola subyacente requiere el arduo trabajo de casi treinta personas en el campo, puesto que una planta de yerba necesita un período de cuidado de cuatro a cinco años tan solo para comenzar a rendir frutos. Este complejo ciclo productivo pone de manifiesto la vital importancia de la agricultura familiar, sector que representa la auténtica columna vertebral que sostiene a toda la industria yerbatera nacional en la actualidad.
De cara al futuro, el joven líder de 32 años proyecta a su microempresa con un firme compromiso socioambiental. Respaldado por su sólida base académica, Tobías ya impulsa activamente la transición técnica de sus envases plásticos hacia nuevos paquetes que serán cien por ciento compostables. Su visión para los próximos cinco años no se limita simplemente a ampliar las ventas o lanzar nuevos subproductos, sino que busca acaparar responsablemente mayor porción de la materia prima local para generar oportunidades laborales e impulsar a la agricultura familiar.
La palabra del día
Evolución
Definición: Transformación gradual hacia un estado superior.
Este concepto refleja a la perfección el espíritu de Ka’a Yara. Tobías Schäfer elevó la tradición yerbatera de su familia en Itapúa. Al fusionar la yerba mate con hongos Reishi y cocrear originales subproductos, demuestra que la agricultura familiar puede innovar y crecer sin perder sus grandes raíces.


