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El caazapeño que plantó más de mil árboles para dejar un legado

Tras superar una enfermedad en plena pandemia, Gustavo “Miliki” Aliende decidió dejar un legado a la sociedad. Este servidor público caazapeño plantó más de mil árboles por cuenta propia, transformando su ciudad y demostrando a todos que la acción voluntaria mueve montañas.

| Por La Tribuna
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Con la Albirroja puesta, a puro pulmón y en solitario, Gustavo "Miliki" Aliende demuestra el verdadero sentido de amar a su tierra, colocando uno de los más de mil árboles que ya le regaló a Caazapá.

Gustavo Adolfo Aliende, a quien en su barrio todos conocen como “Miliki”, es un caazapeño de pura cepa. Nacido en la compañía San Antonio, lleva 18 años trabajando como servidor público en la filial local de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNA. Sin embargo, más allá de su labor diaria, Miliki se ha convertido en el protagonista de una revolución silenciosa y verde en su comunidad: ha plantado más de mil árboles con sus propias manos, movido por un profundo sentido de gratitud hacia la vida y hacia su pueblo.

De la soledad del hospital a una misión de vida

La semilla de esta admirable iniciativa germinó en uno de los momentos más desafiantes de su vida. En el año 2019, Gustavo fue diagnosticado con un tumor. Ante los prohibitivos costos médicos en Paraguay, que superaban su presupuesto, viajó a Argentina. Allí, apoyado por sus hermanos y el sistema de salud de ese país, logró operarse con éxito el 12 de marzo del 2020, en plena pandemia. Su recuperación estuvo marcada por el estricto aislamiento. Solo en una habitación de hospital, “Miliki” hizo un balance de su trayectoria y sintió que no había dejado una huella real en su entorno.

Al regresar a Paraguay en un vuelo humanitario y cumplir su cuarentena, llegó a su hogar con un propósito. Observó la ciclovía del bulevar Teniente Fariña, la cual estaba casi desprovista de verde, y decidió que su forma de devolverle al pueblo lo que este le da a través de su salario sería sembrando vida. En septiembre del 2021, comenzó oficialmente a plantar.

Trabajo solidario y a puro pulmón

Hoy, su esfuerzo es un bosque urbano. “Miliki” plantó especies nativas como jacaranda y lapacho, y frutales como nísperos, acerolas, aguacates y cítricos. Este trabajo lo realiza enteramente solo y asumiendo todos los gastos. Compra los plantines a precios accesibles de viveros locales, adquiere abono orgánico y, cuando la tierra es muy dura, paga de su bolsillo a alguien que lo ayude a cavar los pozos.

El cuidado de las plantas es su mayor reto. Para que los árboles del bulevar sobrevivieran, acarreaba agua día de por medio, empujando una carretilla con bidones de 20 litros desde su casa o desde un lavadero cercano.

Paradójicamente, a pesar de que su labor es visible para todos, “Miliki” se enfrenta a la indiferencia. La ayuda de otras personas de la comunidad escasea. Pero esta falta de apoyo no lo frena; la inmensa alegría de ver prosperar sus árboles es el combustible que lo mantiene firme en su misión.

El sueño de un túnel verde para Caazapá

El impacto del incansable trabajo de Gustavo ya ha trascendido los límites de su barrio. Sus árboles también brindan sombra en el predio de la facultad donde trabaja, y su iniciativa lo ha llevado a plantar en comunidades de otros distritos, como Yegros y Maciel. Sin conformarse con lo ya logrado, su mirada solidaria está enfocada ahora en un proyecto mucho más ambicioso.

“Miliki” ha puesto su atención en un tramo de 800 metros de la avenida que une Caazapá con General Morínigo, un punto de acceso crucial para la ciudad. Actualmente, los costados de este camino están invadidos por malezas. Su sueño es limpiar ambas márgenes y plantar una línea de jacarandás que formen un espectacular túnel verde para dar la bienvenida a todos los que ingresen a la ciudad. Es consciente de que esta vez necesitará articular esfuerzos con el gobernador y coordinar con los dueños de los campos lindantes para retirar temporalmente los alambrados. Es un desafío inmenso, pero su determinación es absoluta.

Con su ejemplo, “Miliki” nos enseña que no hace falta una situación límite para actuar. Con sus manos está sembrando un legado para las futuras generaciones.

La palabra del día

Gratitud

Definición: Sentimiento que nos impulsa a corresponder un favor o beneficio recibido.

La gratitud define a la perfección la misión de “Miliki”. Tras superar un tumor, sintió la profunda necesidad de devolver a su pueblo la oportunidad de vivir. Sembrar más de mil árboles en solitario y con recursos propios transforma ese enorme agradecimiento personal en un legado verde y solidario que brindará sombra a las futuras generaciones de Caazapá.

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