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Resiliencia pura, el regreso triunfal de la doctora Alejandra Benza

Tras sufrir un grave accidente hace cuatro años que la dejó parapléjica, la doctora Alejandra Benza, especialista en cirugía general, demostró que la resiliencia no tiene límites. Impulsada por el amor a su hija y su vocación, volvió al quirófano y conquistó su independencia paso a paso.

| Por La Tribuna
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La Dra. Benza en plena cirugía, acompañada por el equipo de profesionales que la impulsó a recuperar su lugar y su propósito.

La vida de la doctora Alejandra Benza, de 40 años y especialista en cirugía general, dio un giro trágico hace cuatro años. Un terrible accidente de tránsito la dejó con una grave lesión medular que resultó en paraplejia, arrebatándole además a su esposo, también médico. Sin embargo, su historia y su vocación no se detuvieron aquel fatídico día. Tras un arduo proceso de rehabilitación, la cirujana egresada de la Universidad Nacional de Asunción logró lo que parecía imposible: volver a encabezar una cirugía en el Hospital San Jorge del Instituto Nacional de Cardiología.

Para Alejandra, este retorno era su meta principal desde el momento de su diagnóstico. “Al comienzo sentía que no iba a lograrlo. No solo no movía las piernas, sino tampoco el brazo derecho”, relata con honestidad.

Fue un proceso de pasos cortos y firmes, guiada por los profesionales de fisioterapia y terapia ocupacional. El jueves pasado su inmenso esfuerzo rindió frutos al concretar exitosamente una colecistectomía videolaparoscópica. “Una vez que empezó la cirugía ya me sentí cómoda, como en mi casa. Sentí que no iba a dejar que me gane la adversidad”, recuerda emocionada.

Acompañada del doctor Rodolfo Arce y su equipo de confianza, comprobó que la destreza no desaparece: “Es como andar en bici, una vez que aprendiste no se olvida. Era como si mi mano tuviera la memoria muscular”, afirma satisfecha.

<b>El motor de la independencia y una campaña solidaria</b>

Antes del accidente, Alejandra se caracterizaba por ser una mujer ferozmente autónoma. “Siempre fui muy de hacer todo yo sola, inclusive a veces ya era algo de que hay que pedir ayuda; no está mal pedirla, pero me gustaba hacer todo sola”, reflexiona. Aunque extraña esa libertad absoluta y continúa adaptándose a su nueva realidad, recuperar su autonomía fue vital. Apenas seis meses después del accidente alcanzó su primera gran meta personal: volver a manejar. Hoy en día se desplaza en un vehículo adaptado, conduciendo sin ningún problema, un logro que le devolvió el control de sus propios caminos.

Ese mismo impulso por recuperar su autonomía es lo que la lleva a buscar mejoras urgentes en su entorno laboral. Aunque el regreso al quirófano marca un hito, operar sentada en una silla de ruedas tradicional resulta sumamente incómodo. La mesa quirúrgica del hospital —que cuenta con movilidad para ajustarse en altura— facilitó este primer paso, pero no es la solución definitiva para las exigencias físicas de su especialidad.

Por ello, la doctora y su entorno iniciaron una intensa campaña para adquirir una silla bipedestadora. Este equipo ortopédico especial, importado y diseñado con un seguro sistema de arneses y sujeciones, le permitiría ponerse de pie y mantenerse erguida durante las intervenciones.

<b>Red de apoyo, aceptación y nuevas metas</b>

El coraje que caracteriza a los cirujanos para tomar decisiones bajo presión ha sido la herramienta vital de Alejandra en estos años. No obstante, ella tiene claro que nadie sale adelante en completa soledad. “Tengo un grupo de apoyo, familiares y amigos que están ahí conmigo, que nunca me van a dejar caer”, asegura. Para aquellas personas que sienten que su mundo se rompió en pedazos de un día para otro, la doctora comparte tres pilares fundamentales de su experiencia: la red de contención con familiares y amigos presentes desde el día cero son la base de la recuperación, la aceptación de la nueva realidad. “Hay que estar consciente de que uno nunca más volverá a ser el de antes. De repente queremos mentirnos creando una falsa expectativa, pero sabiendo la realidad, hay que hacer lo mejor posible”, afirma y finalmente trazar objetivos graduales, iniciar con metas pequeñas para luego alcanzar los grandes sueños, un paso a la vez.

Alejandra mira hacia el futuro con esperanza y gratitud. Su ilusión más próxima es poder realizar un viaje a solas con su hija de siete años, quien es su mayor motor para vivir. Profesionalmente, sueña con el día en que pueda incursionar de nuevo en el ámbito privado. La historia de Alejandra Benza es el vivo ejemplo de que, con valentía, adaptación y el apoyo adecuado, el espíritu humano es capaz de suturar hasta las heridas más profundas.

<b>La palabra del día </b>

Coraje

Definición: Valor, decisión y apasionamiento con que se acomete una acción.

El coraje describe la vida de la doctora Alejandra. Así como un cirujano toma decisiones vitales al instante, ella decidió no rendirse ante la tragedia. Con su hija como motor y una sólida red de apoyo, recuperó su independencia y volvió a operar, probando que el espíritu humano no conoce límites físicos.

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