Bearded Villains Paraguay nació hace ocho años cuando uno de sus fundadores, Matías Graña, decidió dejarse crecer la barba y, motivado por miembros extranjeros, trajo al país este capítulo de una red mundial. El nombre de la hermandad, que se traduce al español como “villanos barbudos”, nace como un contrasentido deliberado. Históricamente, y sobre todo por influencia de los antiguos clubes de motociclistas en Estados Unidos, las barbas frondosas y los tatuajes se asociaban a la rudeza, la rebeldía o incluso la delincuencia. Sin embargo, para estos 20 hombres paraguayos, su apariencia es un contraste irónico con su verdadero propósito vital: el altruismo incondicional y el trabajo comunitario en equipo.
<b>Un refugio de inclusión </b>
Para formar parte de este grupo, existe una regla estética clara dictada desde el exterior: la barba debe medir al menos cuatro centímetros por debajo del mentón, de oreja a oreja. Sin embargo, los requisitos “invisibles” son los que realmente definen a un villano. En la hermandad está absolutamente prohibida cualquier forma de discriminación. El valor del individuo radica exclusivamente en su capacidad de ser buena persona.
Se reúnen oficialmente una vez al mes, pero en la práctica comparten en persona varias veces a la semana para hablar y apoyarse mutuamente. “Nos descargamos, y eso nos ayuda en el día a día”, confiesan. Esta dinámica fraterna convierte a los integrantes en una verdadera familia, derribando las barreras del ego masculino y forjando una profunda empatía.
<b>El quiebre emocional: la cara de la vulnerabilidad</b>
El corazón de los Bearded Villains no late en las palabras, sino en las acciones concretas. Tan solo el año pasado, sus obras impactaron de manera directa e indirecta a unas 1.900 personas. Su huella solidaria abarca desde asistir a personas en situación de calle y vulnerabilidad extrema en Asunción, hasta grandes despliegues logísticos en ciudades periféricas.
Recientemente, una visita a un hogar de adultos mayores en Caacupé marcó profundamente a la agrupación. Fueron recibidos por los propios residentes, quienes les relataron historias desgarradoras de haber dormido entre basura y enfrentado el abandono total por parte de sus propias familias. “Ese nivel de abandono humano me quebró. Desde ese domingo no dejo de pensar en eso”, relata emocionado el capitán del capítulo local, Armando Benítez, destacando que son esos rostros los que los impulsan a seguir trabajando sin descanso.
<b>Transparencia y el gran desafío en Caazapá</b>
Lejos de los tiempos en que las actividades se financiaban exclusivamente “a pulmón” con pequeños aportes del bolsillo de cada integrante, hoy cuentan con un permiso especial de su sede matriz en Los Ángeles. Esta licencia les permite canalizar donaciones de empresas y benefactores de manera formal. Sus redes sociales funcionan como un libro abierto de rendición de cuentas, garantizando que quien dona un grano de arena sepa exactamente el destino solidario de su aporte.
Fieles a su creencia de que las pequeñas acciones generan enormes cambios, Bearded Villains se prepara para su misión más ambiciosa. En noviembre, apuntan a llegar a Ytú, a una comunidad indígena completamente aislada en el departamento de Caazapá. Allí, donde carecen de caminos y hospitales, llevarán atención médica integral a unas 350 personas de 50 familias, equiparán una farmacia, proveerán a las escuelas y entregarán juguetes para devolverles la sonrisa a los niños.
El mensaje que los impulsa es un llamado a la acción para toda la sociedad: “El ser humano vale por ser humano, todos valemos por igual. No importa lo que tengas puesto. El mundo está demasiado dañado, y nosotros, a través de la caridad y la hermandad, tratamos de mejorarlo”.
La palabra del día
“Altruismo”
Definición: Tendencia a procurar el bien ajeno de manera desinteresada.
El concepto del altruismo define perfectamente la misión de los Bearded Villains. Detrás del prejuicio por sus barbas y tatuajes, esta hermandad nos demuestra que ayudar sin pedir nada a cambio rompe cualquier estigma. Su acción solidaria transforma la vulnerabilidad en esperanza.


