La historia de María Leticia Aveiro Espínola es prueba de que el talento, combinado con una firme determinación, no conoce fronteras. Nacida en Villarrica y criada en Katuete, creció viendo el ejemplo de trabajo de sus padres, fundadores del primer estudio contable local. Sin embargo, su vocación no estaba en los números, sino en el diseño. Desde muy joven, comprendió cómo el ambiente que nos rodea impacta la vida cotidiana y sintió el deseo genuino de contribuir a la creación de espacios que mejoren la vida de las personas.
Ese motor la impulsó a tomar una decisión valiente: a los 14 años dejó su hogar para mudarse sola a Coronel Oviedo y estudiar en un colegio técnico. Fue allí donde sembró las bases de su futuro, culminando años más tarde la carrera de Arquitectura en la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción.
La preparación como llave para el mundo
“Las oportunidades no van a tocar tu puerta: tenés que salir a buscarlas”, afirma Leticia. Esta filosofía la llevó a no conformarse con su título universitario. Sumó diplomados en Dirección Integrada de Proyectos, Gestión Urbana y Docencia Universitaria, además de ganar una beca de la Embajada de India para capacitarse en hábitat adecuado en dicho país.
El aprendizaje del idioma inglés desde su juventud y esta sólida formación fueron el terreno fértil para su gran logro internacional: la prestigiosa beca Erasmus Mundus. Hoy, Leticia cursa una maestría en Planificación Urbana a través del convenio UNIC, un programa que le permite estudiar cada semestre en un país distinto. Tras su paso por Alemania, actualmente se encuentra en Croacia, absorbiendo nuevas perspectivas urbanísticas.
Evolución profesional: de la vivienda a la ciudad
Durante siete años, Leticia forjó su experiencia en el diseño y la gestión a través de Más Uno Arquitectura, el estudio que fundó junto a una colega. No obstante, su visión se expandió. “Con el tiempo me di cuenta de que quería ampliar mi impacto hacia el entorno urbano en su conjunto, ese espacio que habitamos y que influye directamente en nuestra calidad de vida”, reflexiona.
El sacrificio de estar lejos de sus padres —su mayor pilar emocional— se compensa con un propósito claro. En el mes de agosto, su viaje académico la llevará a Bruselas, el corazón de la Unión Europea, para realizar una pasantía en una agencia de movilidad urbana. Allí buscará conectar con profesionales y proyectos innovadores para nutrir su experiencia.
Un plan para el Paraguay del mañana
El destino final de todo este recorrido internacional tiene un nombre: Paraguay. Leticia tiene el objetivo de regresar para desempeñarse como consultora externa para organismos nacionales e internacionales en movilidad urbana sostenible, incorporando esta nueva línea de acción en su propio estudio.
Para ella, el desafío en su país es urgente. Las ciudades paraguayas, diseñadas casi en exclusividad para el automóvil privado, sufren de congestión y contaminación, marginando a quienes no poseen un vehículo. Su visión transformadora implica impulsar proyectos que mejoren el transporte público, crear veredas para ciudades caminables, diseñar infraestructura para ciclistas y planificar zonas urbanas seguras, eficientes e inclusivas.
Leticia es un ejemplo inspirador de que el éxito llega cuando el esfuerzo constante se encuentra con la oportunidad. Su mensaje para los jóvenes es contundente: “Fórmense, aprendan idiomas y construyan su perfil con constancia, porque cuando la oportunidad aparezca, la preparación es lo que va a marcar la diferencia”. Con cada paso que da, Leticia está más cerca de diseñar el Paraguay que todos merecemos caminar.
La palabra del día
Proyección
Definición: Visión que se tiene de algo hacia el futuro.
Este término resume el viaje de Leticia. Su formación europea proyecta su talento al mundo y anticipa su gran meta: volver para diseñar ciudades paraguayas más humanas, conectadas, inclusivas y sostenibles.


