Los primeros pasos profesionales de Paz estuvieron marcados por la adrenalina constante de los medios de comunicación. Como estudiante de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, vivía dividida entre intensas coberturas periodísticas y sus clases de actuación. “Salía de casa a las 5 de la mañana y solía llegar a la 1 de la madrugada”, recuerda. El estrés era inmenso, pero su amor por el aprendizaje la impulsaba a involucrarse en cada actividad artística que encontraba.
Aunque el periodismo le brindó herramientas narrativas invaluables, la semilla de la creación latía con fuerza. Tras ser reconocida como periodista joven destacada, se enfrentó a un cuestionamiento vital que la obligó a mirarse al espejo: “¿Lo estás intentando con todo o simplemente no te querés arriesgar por el arte?”. Abandonar la ansiada estabilidad laboral de los medios fue aterrador, pero fue el preludio necesario para poder construir su propio destino.
El pesebre viviente que encendió la chispa
Al radicarse en Guarambaré, Paz notó un enorme vacío: la ciudad era inmensamente rica en música y danza, pero carecía de espacios vinculados a la actuación. La reconexión definitiva con su vocación surgió desde el servicio, al organizar un pesebre viviente musical para su iglesia junto a su madre, la guionista y docente Grace Ruiz.
El desafío de preparar a más de 50 niños para actuar y cantar fue revelador. Las familias comenzaron a pedirle clases formales, evidenciando una fuerte necesidad latente en la comunidad. “Fue algo muy orgánico. Simplemente el amor por lo que sabía hacer me fue mostrando el camino”, reflexiona. De este modo ineludible nació Casa de Actores, el primer espacio actoral de la ciudad, cuyo rápido crecimiento la llevó a gestionar un lugar físico con el apoyo abierto de la municipalidad.
Descentralizar el arte: un escudo invaluable para la juventud
Llevar la formación artística al interior del país no solo significa abrir una academia; significa ofrecer a los niños y jóvenes herramientas psicológicas y emocionales para enfrentar el mundo. En Casa de Actores se enseña cine y teatro, pero el objetivo central de Paz es forjar el carácter humano.
En una era dominada por la presión estética y la implacable exposición en redes sociales, ella concibe el arte como un refugio seguro. “Tengo una línea muy de Dios. Deseo que no se pierdan en el barullo del mundo, que tengan confianza en sí mismos, que descubran su valor como seres humanos dignos y valiosos”, subraya con firmeza.
El arte empodera y brinda una valentía transformadora. Jóvenes del interior que al principio temblaban y no se animaban ni siquiera a audicionar, hoy brillan como los mejores cantantes y bailarines del elenco. Democratizar el acceso a estas disciplinas significa democratizar la autoestima. “El arte te empuja a exponer tus emociones, te hace valiente”, afirma, enormemente orgullosa del crecimiento de sus estudiantes.
Proyectos históricos que trascienden todas las fronteras
Con un férreo compromiso comunitario, el espacio destina el 20% de sus cupos a becas completas para nutrir a talentos locales emergentes. Pero la visión a futuro de Paz no se detiene aquí: sueña con establecer el primer gran centro cultural de la ciudad para recibir a muchas más personas.
Sus metas ya se están convirtiendo en hitos tangibles. Este año, el esfuerzo de estos jóvenes rendirá frutos a nivel nacional cuando el primer elenco teatral de Guarambaré debute en el histórico escenario del Teatro Municipal Ignacio A. Pane. A la par, Paz y su equipo preparan un desafío monumental que marcará un antes y un después: la primera película filmada íntegramente en la ciudad.
La historia de Paz Vaesken nos recuerda que el periodismo le enseñó magistralmente a contar historias, pero el teatro le otorgó el poder de transformar la realidad de los demás. Hoy, los jóvenes del interior saben perfectamente que sus voces importan y merecen ser escuchadas. Como ella misma advierte con una sonrisa cargada de futuro: “Tenemos proyectos enormes. Y recién estamos comenzando”.
La palabra del día
Semillero
Definición: Lugar donde se siembran y cultivan semillas; en sentido figurado, origen o espacio donde se fomentan, protegen y desarrollan nuevos talentos, virtudes o ideas.
El concepto describe perfectamente el propósito de Casa de Actores y la visión de Paz Vaesken en Guarambaré. En una ciudad donde antes no existía un terreno propicio para el cine o el teatro, ella se encargó de preparar una tierra fértil. Su espacio no solo educa en técnicas de actuación, sino que hace germinar en niños y jóvenes la valentía, la seguridad y el amor propio. Al igual que un semillero protege los primeros brotes hasta fortalecerlos, este proyecto cobija los sueños de jóvenes y niños del interior del país, preparándolos cuidadosamente hasta que estén listos para echar raíces profundas y brillar en los grandes escenarios.

