El arte tiene fama de ser un camino individual, a menudo marcado por la incertidumbre y el trabajo solitario frente a un lienzo o una pantalla. Sin embargo, en Paraguay, un grupo de mujeres decidió reescribir esta narrativa de forma definitiva. Así nació Colectiva Robusta, una comunidad que hace tres años irrumpió en la escena cultural con un objetivo contundente: promocionar el arte hecho por mujeres y consolidar espacios creativos, seguros e inspiradores. Majo Villalba, ilustradora y directora que toma la posta tras el fundamental ciclo de la fundadora Mali Jara, nos abre las puertas de este universo donde los colores y la sororidad se entrelazan de manera inseparable para transformar realidades.
Hoy, la colectiva es un crisol de talentos conformado por casi treinta mujeres cuyas edades oscilan desde los veinte hasta más de cuarenta años. Lo verdaderamente inspirador de Robusta es su radical apertura y su rechazo a las etiquetas que tantas veces limitan el potencial humano. En sus filas no solo convergen egresadas de artes visuales o diseño, sino también profesionales de ámbitos como la economía. No importa si sos madre, trabajadora independiente o si venís del rígido mundo corporativo; el único requisito es la pasión por la ilustración. La agrupación busca validar a la ilustración como una forma de arte legítima, distanciándose de las corrientes estrictamente curatoriales para darle el protagonismo real que merece el oficio de ilustrar.
Al adentrarnos en las técnicas que dan vida a las obras de las “robustas”, descubrimos un ecosistema donde la tradición y la tecnología dialogan sin barreras. Aunque gran parte de las integrantes domina con maestría el mundo del arte digital, creadoras excepcionales como Yaiza o Amelie mantienen viva la magia de la pintura a mano alzada. Lejos de competir, la colectiva fomenta una sinergia maravillosa: quienes dominan las herramientas digitales asisten a las pintoras tradicionales para escanear, serializar y expandir el alcance comercial de su trabajo. “No queremos limitarnos ni decir que el arte no se puede hacer con tecnología”, reflexiona Majo. Defienden que, aunque lo manual posee un innegable valor, el formato digital es un canal poderoso e indispensable para democratizar la producción artística actual.
Sostener un espacio independiente de esta magnitud exige una estructura firme y un compromiso colectivo inquebrantable. Robusta se financia mediante un modelo netamente solidario y autogestivo: una suscripción mensual que aportan sus integrantes. A esto se suma una búsqueda incansable de auspicios y alianzas estratégicas con marcas que desean invertir y asociarse con espacios genuinamente creativos. Además, organizan periódicas ferias donde las creadoras abonan un costo preferencial por el espacio, garantizando que el evento siga siendo un interesante escaparate impulsado por y para el talento puramente femenino.
El verdadero motor de Colectiva Robusta, sin embargo, es su profunda visión educativa y su espíritu de acompañamiento. Emprender en el mundo del arte puede ser una experiencia aterradora, especialmente por las brechas históricas de conocimiento en áreas administrativas. Majo es sincera al respecto: “Como mujeres nos sentimos a veces muy limitadas; decimos ‘no sé hacer esto, por eso no voy a emprender’. Queremos borrar ese juicio y demostrar que hay lugares donde aprender”. Figuras de la colectiva como Regi Rivas, su actual vicepresidenta, asumen un rol vital como mentoras, guiando a las recién llegadas para enseñarles a costear obras, entender el complejo valor del mercado y gestionar correctamente su producción. Es una mentoría horizontal donde la experiencia de unas ilumina el camino del resto.
Mirando al futuro, los desafíos que persiguen son inmensos. Han decidido dar un salto evolutivo este año: su tradicional feria anual mutará a un gran festival de arte, integrando exposiciones y música en vivo como una plataforma integral exclusiva para creadoras mujeres. Paralelamente, armarán talleres sobre economía, administración y gestión para consolidar a estas artistas como verdaderas empresarias independientes. Finalmente, su arte seguirá siendo una indomable herramienta de lucha social; en fechas emblemáticas como el 8M o el 25N, la colectiva toma las plazas públicas de Asunción para dibujar carteles y alzar la voz. Colectiva Robusta no solo dibuja; diseña, con pulso firme, un futuro donde las mujeres son las únicas dueñas de su lienzo.


