La Tribuna que cambia el juego

Desde Paraguay hasta Alemania, la innovación de Camila Duarte

Con solo 24 años, la joven ingeniera paraguaya hace un gran aporte al monitoreo médico. Su propuesta de un dispositivo no invasivo, capaz de salvar vidas a través de una pantalla, prueba que el futuro de la salud también se puede diseñar en Paraguay.

| Por La Tribuna
Sonriente y con el fruto de su esfuerzo en las manos, Camila Duarte celebra su graduación como ingeniera industrial por la UPA, lista para seguir transformando el futuro de la tecnología.

En los ojos de Camila Duarte se refleja la determinación de una generación que no conoce fronteras. Nacida en Encarnación, en el seno de una familia de comerciantes, su camino hacia la vanguardia tecnológica comenzó en el Colegio de la Universidad Católica de su ciudad natal. Allí, entre códigos y circuitos, obtuvo su bachillerato técnico en informática, el puntapié inicial que pronto se convertiría en una innovación.

Esa pasión la llevó a las aulas de la Universidad Paraguayo Alemana (UPA), una institución que se convirtió en el puente hacia sus sueños más ambiciosos. Camila no solo buscaba un título; buscaba una herramienta para transformar la realidad.

Su paso por la universidad le abrió las puertas de Europa, permitiéndole cursar un semestre en Alemania, una experiencia que cambiaría su ADN profesional para siempre. En tierras germanas, la joven encarnacena no fue una espectadora, sino una protagonista: trabajó como pasante y luego fue contratada por la misma empresa, desempeñándose con la misma solvencia tanto de forma presencial como remota.

Ese roce internacional le otorgó una visión global, pero su corazón y su intelecto seguían conectados a las necesidades de su entorno y a las posibilidades infinitas de la ciencia aplicada.

El gran desafío llegó con su trabajo final de grado. Mientras muchos estudiantes optan por caminos transitados, Camila decidió jugársela por una frontera poco explorada: la intersección entre la visión computacional y la medicina.

Su tesis denominada “Sistema de monitoreo de signos vitales mediante fotopletismografía remota bajo condiciones de iluminación controlada” se centró en el desarrollo de un dispositivo innovador diseñado para estimar signos vitales de manera no invasiva, con un enfoque en la telemedicina.

La premisa era tan ambiciosa como necesaria: ¿Es posible conocer el estado de un paciente sin tocarlo? La respuesta de Camila fue un rotundo sí. Para lograrlo, implementó la fotopletismografía remota (rPPG), un método de monitoreo que no requiere contacto con la piel, basado en el análisis de las sutiles variaciones de color en el rostro que son captadas con una cámara.

Su investigación consistió en la estimación de la frecuencia cardíaca y el análisis exploratorio de la frecuencia respiratoria y la saturación de oxígeno (SpO2) dentro de un ambiente controlado. Este avance no es solo un logro técnico; es un acto de empatía hacia aquellos pacientes en situaciones críticas o en zonas remotas donde el acceso a un médico presencial es un lujo inalcanzable, o para quienes tienen la salud tan alterada que el simple contacto de los sensores tradicionales —como electrodos o pinzas ópticas— resulta complicado.

Llevando la teoría a la práctica, Camila desarrolló e integró este sistema de análisis de imágenes basado en el método rPPG directamente a un sillón médico para el monitoreo sin contacto. Si bien los resultados obtenidos indicaron que el sistema presenta ciertas limitaciones ante el movimiento del paciente y los cambios de iluminación, la investigación demostró con éxito la viabilidad técnica de integrar esta tecnología en mobiliario médico real.

Aunque ya existen aplicaciones que intentan acercarse a esta tecnología, el mérito de Camila radica en la creación de un dispositivo físico e integral, nacido de la investigación aplicada y la rigurosidad de la ingeniería industrial. Ella entendió que la eficiencia y la no invasividad son los pilares de la medicina moderna. Hoy, con su carrera terminada, su mirada se posa sobre la industria, donde busca aportar su conocimiento en la automatización y optimización de procesos.

Su trayectoria es un testimonio de cómo la formación académica, cuando se combina con la valentía de explorar lo desconocido, puede romper paradigmas. Camila Duarte no solo desarrolló un sistema de monitoreo; construyó una prueba de que el talento paraguayo tiene la capacidad de liderar la transformación digital en sectores tan sensibles como la salud y que el impacto de su creación puede cruzar cualquier océano.

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