La Tribuna que cambia el juego

El investigador que busca motivar a jóvenes para transformar el país

El investigador paraguayo Christian Schaerer, miembro de la Academia de Ciencias de América Latina (ACAL), demuestra que la ciencia desde Paraguay puede alcanzar la excelencia mundial. Con una profunda vocación, su mayor legado es inspirar a los jóvenes a transformar nuestra sociedad.

| Por La Tribuna
Frente a la pizarra, Schaerer desafía constantemente a los jóvenes a rebelarse contra la mediocridad y a construir una ciencia paraguaya de excelencia mundial.

De niño, como muchos otros, soñaba con ser astronauta y buscaba respuestas mirando las estrellas. Hoy, el investigador paraguayo Christian Schaerer sigue explorando lo desconocido, pero a través del fascinante y seductor universo de los números y los modelos computacionales. Convertido en apenas el segundo compatriota en ingresar a la prestigiosa Academia de Ciencias de América Latina (ACAL), su trayectoria es prueba de que el talento, nutrido con propósito y trabajo colaborativo, no conoce fronteras. Su historia no es solo un registro de logros académicos, sino una hoja de ruta profundamente inspiradora para cualquier joven que se atreva a soñar con transformar la realidad desde la ciencia.

El ingreso de Schaerer a la ACAL no es un triunfo aislado, sino el reflejo de un ecosistema científico paraguayo que avanza con firmeza hacia la excelencia. Este reconocimiento valida el inmenso esfuerzo de la comunidad local y reafirma el compromiso de utilizar la ciencia para resolver los problemas reales de América Latina.

Su filosofía de vida se cimienta en una obsesión tan noble como necesaria: crear oportunidades tangibles para que las nuevas generaciones se formen en ciencia. Está plenamente convencido de que la educación científica es la mejor herencia que podemos dejar, dotando a los jóvenes de las herramientas para enfrentar los desafíos del mañana con reales posibilidades de éxito.

El camino hacia la cúspide no fue lineal para este ingeniero electromecánico egresado en 1995. Su inmersión en la computación científica y el modelamiento matemático fue un proceso de autodescubrimiento forjado junto a mentores extraordinarios, como Benjamín Barán, Eugenius Kaszkurewicz, Marcus Sarkis y Marcelo Viana.

Fue en el Instituto de Matemática Pura y Aplicada (IMPA) de Brasil donde tuvo una epifanía fundamental: descubrió que era posible desarrollar una “matemática para la humanidad”. Allí comprendió que la inteligencia y el amor por la ciencia están distribuidos uniformemente, incluso en el rincón más recóndito de Paraguay, y que su gran propósito vital sería construir puentes para que esos jóvenes brillantes tuvieran una oportunidad.

Esa visión humanista es la que Schaerer aplica hoy a problemas urgentes. Desde el modelado de proteínas para descubrir posibles antivirales hasta la comprensión de la dinámica de los mosquitos transmisores del dengue, demuestra que los modelos matemáticos pueden salvar vidas.

Le apasiona el éxito científico de la bacteria Wolbachia, una estrategia que convierte al mosquito, antes un enemigo a erradicar, en un aliado biológico que frena la transmisión de la enfermedad. Asimismo, mediante la teoría de juegos evolutivos, busca responder a uno de los grandes enigmas: por qué los individuos cooperamos, demostrando científicamente que las comunidades que colaboran entre sí son las que alcanzan mayor prosperidad.

Para Schaerer, invertir en ciencia básica y aplicada es una estricta cuestión de soberanía. Advierte con claridad que comprar tecnología extranjera no equivale a ser dueño de ella ni de nuestro propio destino. La independencia de una nación radica en su capacidad para entender el mundo, predecir escenarios y tener soluciones listas antes de que estallen las crisis.

Impulsado por esta convicción, lidera el proyecto ARASY, un gran consorcio internacional para establecer en Paraguay un centro de investigación de excelencia mundial. Su mayor sueño es que, cuando se anuncie un descubrimiento que impacte a toda la humanidad, el mundo sepa que el modelo detrás de esa proeza fue íntegramente desarrollado en Paraguay.

A pesar de su vasta trayectoria, Schaerer mantiene los pies en la tierra y el corazón en las aulas. Al elegir entre publicar en una prestigiosa revista internacional o ver a un alumno suyo liderar un proyecto, su respuesta es inmediata: ver a sus estudiantes triunfar es la esencia misma de la vida.

A los jóvenes universitarios que hoy ocupan sus mismos pupitres en la UNA les deja un mensaje cargado de energía y rebeldía: les pide que no se conformen, que exploren, que se rebelen contra la mediocridad y que exijan una educación de máxima calidad global. Christian Schaerer nos recuerda que no existen límites infranqueables y que el Paraguay del siglo XXI se construye al atrevernos a soñar y actuar colectivamente.

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