La historia de Spark es la de un crecimiento exponencial. Miguel Santini ya traía consigo el bagaje de otras experiencias exitosas, pero bajo su dirección actual, el centro ha alcanzado una madurez asombrosa. Hoy, la academia alberga a 45 chicos —de un total de 60 que han pasado por sus filas— que representan la élite de la robótica nacional. Lo que hace a Spark un modelo único es su mística de servicio: aquí no se cobra cuota. En un gesto de democratización del conocimiento, Santini se encarga de gestionar el financiamiento con empresas privadas, eliminando la barrera económica para que los padres no tengan que costear la formación. Este modelo busca el “efecto contagio”, llegando incluso a colegios públicos para reclutar a jóvenes talentos y sumarlos a un equipo de alto rendimiento.
El prestigio internacional de la academia no es fruto del azar. Spark posee la mejor metodología de enseñanza de robótica del mundo, un reconocimiento avalado por múltiples premios globales. El propio Miguel Santini fue distinguido en el 2023 como el mejor profesor del mundo en la disciplina, un galardón que posiciona a Paraguay a la altura de potencias como China o Estados Unidos. Sus alumnos no solo construyen máquinas, diseñan soluciones que superan los límites de la propia inteligencia artificial. En charlas ofrecidas en diversas universidades, los chicos de Spark han demostrado que la lógica humana y la creatividad aplicada a la ingeniería pueden resolver desafíos que los algoritmos automatizados aún no logran descifrar, todo hecho con sus propias manos y sin ayuda externa de IA.
Ahora, el desafío es mayor. La selección nacional de robótica, bajo el estandarte de Spark, parte rumbo a San Luis, Missouri, en Estados Unidos. Una vez más, al Campeonato Mundial de Robótica VEX. Serán diez días de intensa competencia contra 2.600 equipos de todo el planeta. La delegación, compuesta por unos 30 chicos que integran dos equipos, lleva consigo meses de preparación que combinaron la modalidad online con prácticas intensivas en el laboratorio 100% equipado que Santini montó en su propia casa. No es solo un viaje de competencia, es una vidriera hacia el éxito profesional. Los integrantes de Spark tienen altísimas probabilidades de obtener becas en el extranjero, proyectando una expectativa de vida laboral de excelencia que hace unos años parecía inalcanzable.
Miguel, padre de dos hijos, entiende que la robótica es el lenguaje del mañana. Por eso, su compromiso trasciende las paredes de su laboratorio en Luque. Al visitar instituciones públicas y promover el buen uso de la tecnología, está sembrando la semilla de una transformación social. Estos jóvenes que hoy viajan a representar a la bandera tricolor son la prueba de que, con una guía experta y un corazón dedicado a la educación, Paraguay puede sentarse en la mesa de los grandes. Spark no es solo una academia; es el motor de una nueva generación que, lejos de ser espectadora del avance tecnológico, se ha convertido en su protagonista indiscutida, ganando campeonatos y, sobre todo, ganando un futuro lleno de esperanza.


