La Tribuna que cambia el juego

José Silva Pedrozo: El maestro que transformó la memoria en literatura

Tras acogerse a la jubilación, el profesor José Silva Pedrozo cambió el descanso por la urgencia de la memoria. Sin financiamiento externo y movido por una convicción inquebrantable, presenta la reedición bilingüe de su novela “Karai Atõ”, una obra de no ficción que rescata la dignidad del campesino paraguayo frente al horror de la dictadura y reivindica al guaraní como una lengua total.

| Por La Tribuna
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El autor y su legado. Con “Karai Atõ”, Silva Pedrozo demuestra que la lengua guaraní es un territorio de libertad y que la memoria histórica es la base de nuestra identidad.

La historia de un pueblo no solo se escribe en los grandes manuales académicos, sino también en el eco de las voces que se niegan a callar, en la tiza de los maestros y en la tinta de quienes entienden que la lengua es el territorio más sagrado de la libertad. José Silva Pedrozo, un docente que carga con el orgullo de haber nacido en la humilde tierra de Ysypó, en San Miguel de las Misiones, ha dedicado su vida a que ese eco no se extinga. Hace un año, tras cerrar su etapa en las aulas, el profesor se prometió un año sabático que el destino —o quizás su propio compromiso ético— decidió cancelar. En lugar del reposo, eligió el escritorio. Con recursos propios y sin esperar el auxilio de financiamientos que nunca llegaron, se volcó a la tarea de pulir, ampliar y traducir su obra más personal: “Karai Atõ. Okaraygua iñesũse’ỹva” y su versión en español, “Don Antonio. El campesino insumiso”.

Esta novela corta, publicada con la Editorial Rosalba, es un acto de justicia poética. A través de 12 capítulos, Silva Pedrozo nos sumerge en el drama de Karai Atõ, un líder campesino que sufre los embates de la represión militar. Aunque el autor mantiene una discreción respetuosa, se percibe en cada línea que estas historias desgarradoras no le son ajenas; la cercanía con los hechos sugiere que el dolor narrado tiene raíces en su propia historia familiar. Por ello, la obra se encuadra en la no ficción: es un testimonio de la realidad de las prisiones y las torturas en la capital, pero sobre todo, es un monumento a la entereza de quienes sobrevivieron con la frente en alto.

El camino de Silva Pedrozo es el de un sembrador constante. Con una formación envidiable que incluye una maestría en Lengua y Cultura Guaraní y especializaciones en Didáctica, el profesor ha sido un activista del idioma. Para él, el guaraní no es una lengua de segunda categoría. “Si el español se usa para todo, ¿por qué no podría hacerse todo en guaraní?”, se cuestiona con una lógica aplastante. Su libro es una prueba de ello: una herramienta didáctica diseñada para que jóvenes y universitarios no solo aprendan gramática, sino que hagan gestión de la memoria. Mientras la versión en guaraní despliega toda la riqueza de la lengua materna, la versión en castellano utiliza un lenguaje castizo y accesible, buscando que el mensaje de resiliencia llegue a todos los rincones del país.

La novela de Karai Atõ es el espejo de los valores que el autor ha pregonado siempre: la lealtad, la solidaridad y el estoicismo. La trama destaca al paraguayo que, a pesar de las persecuciones y las injusticias, logra edificar una vida digna, ver crecer a sus hijos y formarlos en el trabajo cotidiano. Es la celebración de la fuerza indestructible de los lazos familiares frente al infortunio. Hoy, radicado en Itauguá, el profesor no se detiene. Entre sus papeles ya asoman borradores de cuentos que esperan su turno para ser editados, demostrando que la jubilación ha sido, en realidad, el renacer de su faceta como gestor cultural.

El mensaje de José Silva Pedrozo para aquellos que temen emprender un proyecto es tan claro como su prosa: “Hay que animarse”. Para el docente, lo importante es el acto de crear, de hacer que las cosas sucedan sin quedarse esperando un escenario ideal. Las críticas, dice con la sabiduría de quien ha visto mucho, vendrán de todos modos, pero el verdadero logro reside en la acción. Su obra, disponible en la librería Clari o a través del 0984 440-489, es mucho más que un libro; es el triunfo de un hombre que decidió invertir su tiempo y sus ahorros en recordarnos que la identidad no se negocia y que la memoria es la única garantía de que la oscuridad no se repita. Silva Pedrozo demuestra que, mientras haya quien narre con valentía, la llama del Paraguay seguirá siendo indestructible.

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