La Tribuna que cambia el juego

Gestión profesional: planes de negocio que transforman vidas

El camino del emprendimiento gastronómico en Paraguay se fortalece con una nueva generación de 50 gestores que han transformado su pasión por la cocina en planes de negocio de alta competencia. A través de una formación técnica integral, estos egresados dejan atrás la informalidad para liderar proyectos sostenibles.

| Por La Tribuna
Con sus proyectos finales en mano, los nuevos emprendedores cierran un ciclo de capacitación estratégica, listos para competir en el mercado gastronómico con una visión formal y sostenible.

El aroma a café recién molido y el brillo de los encuadernados con letras doradas sobre las mesas de la Escuela Gastronómica O’Hara no eran solo el inicio de una jornada académica, eran el símbolo de un cambio social y económico. Emprendedores provenientes de diversas realidades y ciudades, se congregaron para defender no solo una calificación, sino el diseño de una nueva etapa en sus vidas. El paso de la cocina empírica al pensamiento empresarial estratégico se materializó en la presentación de los Planes de Negocio del curso de Gestión Básica de Negocios Gastronómicos, un programa que ha demostrado ser el puente definitivo entre el sueño del autoempleo y la realidad de una empresa formal.

La atmósfera estaba cargada de nervios, emoción y una alegría que solo conocen quienes han invertido horas de sacrificio en su superación personal. El jurado, compuesto por especialistas del sector gastronómico, referentes del ámbito empresarial y autoridades gubernamentales, no buscaba simplemente evaluar conocimientos teóricos. Su misión era validar la viabilidad de proyectos que nacieron en las aulas, pero que apuntan directamente al mercado laboral competitivo. Para estos emprendedores, la capacitación no fue un trámite, sino una caja de herramientas que les otorgó la confianza necesaria para hablar de inversiones, estudios de mercado y estrategias de marketing con la propiedad de quien domina su oficio.

Entre los pasillos, la figura de Mirian Soares, de 57 años, se destacaba por su dedicación. Mientras repasaba mentalmente su exposición, Mirian representaba la resiliencia de una generación que no teme volver a empezar. “Estoy nerviosa, no se me queda nada, pero estoy feliz porque aprendí mucho”, confesaba con una sonrisa que lograba traspasar la ansiedad del momento. Su proyecto, “Lorely”, enfocado en la elaboración de tortas caseras en la ciudad de Arroyos y Esteros, no es una improvisación. Con una inversión proyectada de 100 millones de guaraníes y un sistema logístico de delivery, Mirian y su grupo de cinco integrantes han mapeado cada oportunidad en el departamento de Cordillera. Este es su segundo acercamiento a las aulas del Sistema Nacional de Formación y Capacitación Profesional (Sinafocal), pero es la primera vez que siente el empoderamiento de defender un plan de negocio estructurado ante un panel de expertos.

La importancia de esta formación radica en que rompe el ciclo de la informalidad. Muchos emprendedores gastronómicos fracasan no por falta de sabor en sus platos, sino por carencias en la administración. El curso, con una extensión de 190 horas, abordó módulos críticos que van desde las operaciones básicas de administración y técnicas de manipulación de alimentos hasta la conservación, regeneración y, fundamentalmente, las ventas. Entender que un negocio gastronómico es un engranaje complejo de costos y atención al cliente es lo que permitirá a estos egresados perdurar en el tiempo.

Ansorín Cuellar, de 36 años, es otro ejemplo de esta nueva camada de gestores. Su mirada está puesta en Luque, donde planea habilitar “Taperyva”, una cafetería que busca ofrecer una experiencia de calidad con combos accesibles. Ansorín ya no ve su emprendimiento como un puesto de café, sino como una unidad de negocio con precios definidos —como su combo de 40 mil guaraníes— y una identidad propia. Esta visión es la que la profesora Arami O’Hara busca inculcar: la capacidad de defensa. Según la docente, este plan piloto es la preparación para la “vida real”. Saber defender un proyecto es la competencia clave que necesitarán estos alumnos cuando se sienten frente a un oficial de crédito en un banco, cuando busquen un inversor privado o cuando deban gestionar los fondos de un capital semilla.

El impacto de este programa de formación laboral se extiende más allá de los 12 proyectos presentados. Se traduce en familias que ahora tienen un sustento basado en el conocimiento técnico y en comunidades que verán nacer comercios con estándares de higiene y gestión profesional. La educación técnica ha demostrado ser la herramienta más potente para la movilidad social; proporciona dignidad y, sobre todo, autonomía. Estos 50 egresados han comprendido que el mercado no regala espacios, sino que se conquistan con preparación.

Al finalizar la jornada, los rostros de agotamiento se transformaron en expresiones de triunfo. La defensa de los planes de negocio marcó el cierre de una etapa educativa, pero abrió las puertas de una era empresarial para cada uno de los participantes. Ahora, equipados con la capacidad de organizar la producción, definir ofertas gastronómicas atractivas y gestionar recursos de manera eficiente, estos emprendedores están listos para ser los nuevos protagonistas de la gastronomía nacional. La semilla de la profesionalización ha sido plantada, y los frutos se verán en cada cafetería, pastelería y restaurante que, a partir de hoy, deje de ser un anhelo para convertirse en una próspera realidad.

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