La historia de Nintendo está ligada a la capacidad de reinventarse. Fundada en Kioto por Fusajiro Yamauchi, la empresa inició sus operaciones produciendo hanafuda, un juego de cartas ilustrado con motivos naturales. Tras atravesar guerras y crisis económicas, la firma exploró distintos rubros hasta incursionar en el entretenimiento interactivo en 1977 con la serie de consolas Color TV-Game.
El verdadero punto de quiebre ocurrió en 1981 con el lanzamiento del arcade Donkey Kong, diseñado por Shigeru Miyamoto. Este título no solo estabilizó las finanzas de la empresa, sino que introdujo a Jumpman, personaje que más tarde se convertiría en Mario, el ícono de la marca.
El rescate del mercado e hitos de los 80 y 90
Tras el colapso del mercado norteamericano de videojuegos en 1983 —causado por la saturación de títulos de baja calidad y el auge de las computadoras personales—, Nintendo revitalizó el sector en 1985 con la Nintendo Entertainment System (NES). Apoyada en controles de calidad rigurosos y títulos como Super Mario Bros., The Legend of Zelda y Metroid, la compañía devolvió la confianza a la industria.
La expansión continuó en 1989 con el lanzamiento de la portátil Game Boy, impulsada por el fenómeno Tetris y posteriormente por Pokémon. En 1990, la llegada de la Super Nintendo (SNES) afianzó su dominio técnico frente a la competencia. Más adelante, con la irrupción del entorno gráfico tridimensional, títulos como Super Mario 64 y The Legend of Zelda: Ocarina of Time sentaron las bases del diseño narrativo y el movimiento libre en 3D para la Nintendo 64.

Innovación conceptual en la era moderna
Con la llegada del nuevo milenio, la estrategia de la firma se orientó hacia la innovación en la forma de jugar. En ese contexto nacieron la portátil Nintendo DS, caracterizada por su doble pantalla táctil, y la consola doméstica Wii, que introdujo los controles por movimiento a gran escala.
En 2017, la compañía unificó sus divisiones de desarrollo con el lanzamiento de la Nintendo Switch, un sistema híbrido diseñado para alternar entre el modo sobremesa y el portátil. Este concepto se mantiene como el eje central de su catálogo, dando continuidad a su legado con la reciente Nintendo Switch 2.


