Niko ya conecta techos y crea una gran central energética virtual

La startup mexicana Niko captó US$23 millones para financiar paneles solares, baterías y una planta virtual de energía que reduce costos eléctricos.

| Por La Tribuna
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Capital solar para acelerar la transición eléctrica mexicana.

Niko no se limita a vender paneles solares. La startup mexicana combina financiamiento, instalación, almacenamiento, mantenimiento y gestión digital para que hogares y empresas produzcan electricidad sin una inversión inicial. Su meta es conectar instalaciones dispersas y administrarlas como una central energética virtual.

Fundada en 2023 por Edoardo Dellepiane y Raffaele Sertorio, Niko encontró en México un país con radiación solar, tarifas elevadas para ciertos usuarios y una adopción solar aún limitada de sistemas fotovoltaicos.

También detectó un mercado fragmentado, con instaladores de capacidades desiguales para cotizar, financiar y acompañar al cliente. La oportunidad consistía en transformar una compra costosa y compleja en un servicio integral. Niko analiza el consumo, diseña el sistema, facilita el crédito, coordina la instalación y controla su rendimiento.

El material publicado por Startups Latam señala que en 2025 la empresa captó US$23 millones. La operación se dividió en US$8 millones de capital, en una ronda encabezada por QED Investors y acompañada por Picus Capital y 468 Capital, y US$15 millones de deuda. Antes había recibido una inversión semilla de US$3,3 millones.

La composición ayuda a entender el negocio. El capital permite ampliar el equipo, desarrollar tecnología y expandir operaciones. La deuda puede respaldar instalaciones y activos que luego generan ingresos mediante cuotas, arrendamientos o contratos de suministro.

QED Investors afirma que Niko llegó a crecer 20% mensual y construyó una cartera potencial de contratos por varios millones de dólares. Son resultados comunicados por la empresa y uno de sus inversores, no cifras públicamente auditadas. Aunque inicialmente se habló de expansión latinoamericana, los fundadores resolvieron concentrarse primero en México.

¿Cómo funciona? El punto de partida es el historial de consumo eléctrico. Con esos datos, Niko calcula la cantidad de paneles y la capacidad de las baterías. Utiliza imágenes satelitales para evaluaciones preliminares y realiza verificaciones técnicas antes de instalar los equipos.

El cliente puede comprarlos al contado, pagarlos en 12 meses, contratar una suscripción de entre dos y diez años o firmar un PPA. La suscripción no exige enganche, incluye mantenimiento y establece cuotas fijas que, según Niko, quedan por debajo del gasto eléctrico anterior. Al finalizar el plazo, el sistema pasa a ser propiedad del usuario.

El PPA o contrato de compraventa de energía apunta principalmente a empresas que quieren conservar su capital. Niko instala y mantiene los equipos, mientras el cliente paga por la electricidad producida. El desembolso inicial se convierte así en un gasto operativo previsible.

Las baterías pueden cargarse cuando la energía es más barata y descargarse durante los periodos de mayor demanda, reduciendo cargos por potencia. Esta práctica se conoce como peak shaving. También pueden sostener operaciones esenciales durante cortes.

La gestión se realiza mediante Niko Hub, plataforma que reúne los datos de cada establecimiento. Una empresa con varias sucursales puede observar desde un tablero central la generación, el consumo y el ahorro de cada local, recibir alertas y obtener informes consolidados. El servicio incluye monitoreo y mantenimiento.

El paso siguiente es la planta virtual de energía o VPP. El sistema conecta digitalmente paneles, baterías y otros recursos distribuidos. Aunque estén en cientos de techos, pueden coordinarse como una sola instalación: reducir el consumo de la red en horas críticas, almacenar excedentes o liberar energía cuando el sistema la necesita.

TechCrunch informó que Niko aspiraba a reunir inicialmente decenas de megavatios mediante instalaciones, venta de baterías y compra de carteras energéticas. La iniciativa fue presentada como la primera planta virtual de México, pero su despliegue depende de la regulación eléctrica y de la capacidad para integrar los equipos.

El aporte de Niko no reside únicamente en colocar paneles. Su innovación está en unir energía, crédito, software y servicio posventa. Convierte una inversión difícil en pagos previsibles y transforma equipos aislados en partes de una futura red descentralizada. Esa combinación explica la captación de US$23 millones y su avance dentro de un mercado con amplio potencial.

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