Investigadores micológicos de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) desarrollaron un estudio científico centrado en la catalogación y potencial aprovechamiento de especies nativas de hongos silvestres. El proyecto busca establecer alternativas nutricionales sostenibles para hacer frente a las proyecciones de demanda de alimentos hacia el año 2050.
La labor científica abarca desde el trabajo de campo hasta ensayos en laboratorio para evaluar las propiedades de estos organismos.
Catalogación de hongos silvestres nativos y procesos de domesticación
Los estudios científicos permitieron identificar cuarenta y una especies de hongos silvestres en el territorio nacional, abarcando ejemplares comestibles y no comestibles. Las declaraciones y detalles sobre el avance científico fueron vertidos durante la entrevista transmitida por El programa ese en La Tribu 650 AM.
La especialista remarcó el alcance del catálogo y señaló que “hasta el momento logramos identificar cuarenta y una especies entre comestibles y no comestibles que son silvestres”, según explicó durante la entrevista.
El principal reto técnico radica en la etapa de domesticación, proceso necesario para posibilitar la producción controlada a gran escala. Del catálogo inicial identificado, aproximadamente veinte especies presentan las condiciones biológicas requeridas para ser adaptadas a cultivos en ambientes de laboratorio o viveros especializados.
Propiedades nutricionales y complementación alimentaria
Los análisis de laboratorio confirmaron que los hongos comestibles poseen un perfil nutricional elevado, caracterizado por contener aminoácidos esenciales, ácidos grasos indispensables y una alta proporción de fibra alimentaria útil para la salud humana.
Al ser consultada sobre su aporte a la dieta cotidiana, la investigadora afirmó que “es una alternativa interesante para poder complementar la alimentación porque tienen propiedades nutricionales esenciales”, precisando los componentes evaluados.
Las investigaciones descartan su uso como un sustituto exclusivo de las proteínas de origen animal, orientando su aplicación como un complemento dietario de alto valor biológico. Esta característica los posiciona como un recurso estratégico dentro de los planes de diversificación de la dieta nacional.
Identificación de ejemplares venenosos y consumo seguro
La recolección en entornos naturales requiere la asistencia de profesionales micólogos debido a la presencia registrada de especies tóxicas que pueden provocar afecciones severas a la salud humana.
En cuanto a los riesgos del campo, la especialista advirtió que “para la fase de identificación yo recomiendo un acompañamiento de un profesional micólogo antes de consumir especies silvestres”, enfatizando los cuidados necesarios.
La especialista enfatizó que la comercialización y el consumo regular deben basarse exclusivamente en hongos cultivados en ambientes controlados. Esta modalidad garantiza la certeza taxonómica del producto, eliminando los riesgos de intoxicación derivados de la recolección empírica en campos o bosques.
Reutilización de residuos agroindustriales en la agricultura familiar
El cultivo de hongos utiliza subproductos biológicos y restos maderables, permitiendo transformar desechos agrícolas en sustratos aptos para la producción de alimentos.
Respecto a la complejidad del proceso productivo, la licenciada concluyó que “se puede trabajar inicialmente mediante un entrenamiento previo y es cuestión de práctica dependiendo de la especie”, detallando las fases iniciales.
El proceso técnico puede adaptarse progresivamente a esquemas de agricultura familiar, recomendándose iniciar con especies degradadoras de madera por su mayor tolerancia biológica. La metodología facilita que los pequeños productores adopten la biotecnología micológica con baja inversión inicial.


