Después de instalar iOS 26, algunos usuarios pueden notar que el iPhone consume más batería, aumenta su temperatura o responde con menos fluidez. La sensación puede ser real, pero atribuirla automáticamente a Liquid Glass —la nueva interfaz visual de Apple— simplifica demasiado el problema.
La compañía reconoce una explicación inmediata: después de una actualización, el sistema continúa ejecutando tareas en segundo plano que pueden afectar temporalmente la autonomía y el comportamiento térmico. El teléfono puede terminar su configuración, actualizar aplicaciones, reorganizar información y procesar contenidos.
Apple recomienda esperar algunos días antes de evaluar el resultado definitivo. Mientras estos trabajos continúan, en Ajustes > Batería puede aparecer el aviso “Actualización de iOS en curso”. No existe, sin embargo, un plazo oficial y universal de 72 horas: la duración depende del modelo, la cantidad de archivos, el almacenamiento disponible y el uso del aparato. Apple confirma este comportamiento.
Liquid Glass incorpora transparencias, reflejos, refracciones y transformaciones dinámicas en tiempo real. Es razonable inferir que esta presentación gráfica demanda procesamiento, especialmente en equipos con varios años de uso. Pero Apple no confirmó que sea la causa principal de una ralentización general en los iPhone 13, 14, 15 o 16, ni publicó pruebas que demuestren que desactivar transparencias evita el calentamiento. La publicación viral convierte una posibilidad técnica en una certeza no comprobada.
El primero de los seis consejos, activar Reducir transparencia en Ajustes > Accesibilidad > Pantalla y tamaño del texto, es real. La función sustituye algunos fondos translúcidos por otros más opacos y mejora el contraste. Puede simplificar efectos visuales, aunque Apple la presenta como una herramienta de accesibilidad y no como una reparación garantizada del rendimiento.
También existe Reducir movimiento, dentro de Ajustes > Accesibilidad > Movimiento. Esta opción limita desplazamientos y efectos fluidos de Liquid Glass, por lo que el teléfono puede percibirse más rápido al simplificar las animaciones. Lo que no está documentado es la afirmación de que cada toque consume entre 200 y 400 milisegundos de CPU. La función modifica la experiencia visual; no aumenta la potencia del procesador.
Desactivar Apple Intelligence tampoco constituye una recomendación universal. La plataforma solo funciona en el iPhone 15 Pro y 15 Pro Max, en toda la familia iPhone 16 y en modelos posteriores compatibles. Un iPhone 13, 14 o 15 convencional no puede tenerla funcionando.
Apple permite apagarla desde Ajustes > Apple Intelligence y Siri y señala que, al hacerlo, se eliminan los modelos instalados en el dispositivo. Esto puede liberar almacenamiento, pero no demuestra que la inteligencia artificial mantenga el procesador trabajando “al máximo” ni que sea responsable de toda caída de autonomía.
Usar un fondo estático es un consejo razonable cuando se había activado una escena espacial o algún efecto dinámico. Puede reducir el movimiento en la pantalla bloqueada, aunque Apple no promete una mejora medible de velocidad o duración de la batería. Debe considerarse una optimización pequeña y opcional, no una solución central.
El supuesto “rastreo por Bluetooth” es el punto más confuso. La ruta indicada en las imágenes —Privacidad y seguridad > Localización > Servicios del sistema > Sugerencias de Diario— controla el uso de la ubicación para ofrecer sugerencias en la aplicación Diario; no constituye un interruptor general de Bluetooth.
Desactivarla puede limitar una función que el usuario no necesita, pero presentarla como una fuente permanente de rastreo por Bluetooth es impreciso. Para comprobar qué aplicaciones tienen acceso a esa conexión se debe ingresar en Ajustes > Privacidad y seguridad > Bluetooth.
El sexto consejo es, en esencia, el más sólido: darle tiempo al sistema. Dejar el iPhone conectado a la corriente y a una red Wi-Fi puede facilitar la finalización de procesos pendientes, pero Apple habla de “algunos días”, no de una semana obligatoria ni de una indexación completa que siempre dure exactamente 72 horas.
Antes de eliminar funciones útiles conviene reiniciar el equipo, instalar la actualización más reciente compatible, revisar en Ajustes > Batería qué aplicaciones concentran el consumo y comprobar la salud de la batería. Una batería químicamente envejecida puede reducir la capacidad de entregar potencia máxima y su reemplazo puede mejorar el rendimiento, según la explicación técnica de Apple.
También deben observarse el espacio disponible y la temperatura ambiental. Cuando el dispositivo se calienta demasiado, iOS puede limitar temporalmente algunas funciones para proteger sus componentes. El calor excesivo, además, puede acortar de manera permanente la vida útil de la batería.
iOS 26 puede ocasionar una pérdida temporal de autonomía y fluidez después de instalarse, pero no existe evidencia oficial de que esté volviendo obsoletos a los iPhone 13, 14, 15 o 16. Reducir movimiento o transparencia puede mejorar la percepción de rapidez y apagar funciones innecesarias puede ahorrar recursos. Si el problema persiste después de varios días, corresponde identificar su causa concreta en lugar de presentar seis ajustes como una cura universal.


