Ciencia y Tecnología

Ex gerente de la Ande advierte pérdidas de USD 450 millones por contratos a largo plazo

El ingeniero Fabián Cáceres criticó la improvisación en la política energética nacional y denunció que las tarifas especiales otorgadas a industrias de fachada de nubes vaciarán el superávit paraguayo.

El ex gerente técnico de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), el ingeniero Fabián Cáceres, lanzó una severa advertencia sobre el futuro inmediato del sistema interconectado nacional.

El especialista paraguayo afirmó que el país transita una ventana estrecha de oportunidad que podría cerrarse de manera definitiva en tres años. La falta de inversiones estructurales pesadas en las redes urbanas de distribución agrava la vulnerabilidad general del suministro eléctrico en las épocas críticas de alta demanda. Este reporte exclusivo se emitió en vivo a través del programa Tribu nativa por La Tribu 650 AM.

Reseña histórica de la generación eléctrica y la era de abundancia energética

La historia de la electrificación civil en el Paraguay registra sus primeros antecedentes legales en el año mil novecientos diez.

Las autoridades nacionales concedieron la explotación comercial del servicio urbano a un empresario italiano para la instalación de transportes públicos.

El sistema inicial de generación poseía un carácter térmico acentuado basado en la quema masiva de leña y gasoil importado para mover los motores.

La transformación estructural de la matriz energética nacional comenzó formalmente a finales de la década de mil novecientos sesenta. La puesta en servicio de las dos primeras turbinas hidráulicas de la central estatal de Acaray inauguró la era renovable paraguaya.

El complejo hidroeléctrico completó su equipamiento definitivo en el año mil novecientos setenta y ocho con la instalación de cuatro máquinas operativas. La construcción posterior de las represas binacionales de Itaipú y Yacyretá consolidó un periodo histórico de cuarenta años de superávit energético.

La disponibilidad abundante de potencia eléctrica no estuvo acompañada por el despliegue de una infraestructura adecuada de transmisión de alta tensión. El ingeniero Cáceres recordó el legado técnico insuperable de referentes históricos del sector eléctrico como el director Enzo De Bernardi.

Las redes actuales de distribución arrastran deficiencias estructurales graves debido a la falta de ejecución de planes maestros de inversión a largo plazo. La precarización progresiva del servicio se evidencia con los cortes registrados durante las jornadas veraniegas con altas temperaturas.

Capacidad técnica de las líneas de alta tensión y la interconexión inconclusa

El transporte a grandes distancias de la energía hidroeléctrica requiere inversiones multimillonarias en tendidos de quinientos kilovoltios en el territorio. La primera línea de transmisión de gran porte entró en servicio en el año dos mil trece mediante convenios bilaterales.

El proyecto unió la central binacional de Itaipú con la subestación ubicada en la localidad de Villa Hayes en el Chaco. El costo total de la obra civil de infraestructura demandó un capital millonario de quinientos cincuenta millones de dólares.

Una segunda línea de transmisión de similar potencia fue construida en el año dos mil dieciocho desde la hidroeléctrica de Yacyretá. Las adecuaciones técnicas ejecutadas en la subestación intermedia de Iguazú otorgaron al gobierno la capacidad física de retirar toda la potencia disponible.

El especialista aclaró que esta extracción total de energía se realiza exclusivamente en niveles elevados de alta tensión de transporte. El achicamiento de los voltajes hasta los rangos residenciales exige la edificación de costosas subestaciones transformadoras intermedias.

Los planes estratégicos de interconexión eléctrica nacional contemplan la culminación de un anillo horizontal de estabilidad entre las centrales binacionales de la región. La subestación clave de Valenzuela inaugurada recientemente debe operar como el nodo central de distribución del sistema energético de la capital.

Las obras civiles registran actualmente un atraso preocupante de dos años presentando únicamente un sesenta por ciento de avance constructivo. La falta de este enlace de alta tensión priva al sistema interconectado paraguayo de una reserva técnica indispensable.

Desbalance financiero de la Ande ante las exigencias del plan maestro de inversión

La Administración Nacional de Electricidad atiende actualmente las necesidades operativas de cobertura de casi el noventa y nueve por ciento de la población.

La institución pública estructura sus proyecciones de expansión mediante las directrices técnicas redactadas dentro de un plan maestro decenal actualizado. El documento vigente establece que el sector eléctrico nacional requiere una inversión de ocho mil quinientos millones de dólares hasta el año dos mil treinta y tres.

El presupuesto sectorial asigna fondos específicos para las áreas de generación y transmisión.

La La división aritmética del plan decenal exige la ejecución anual de un promedio de ochocientos cincuenta millones de dólares en infraestructura. La capacidad máxima de gestión financiera demostrada por la empresa estatal alcanza únicamente los trescientos cincuenta millones anuales.

El descalce económico confirma que la proveedora pública no dispone de los recursos genuinos para cumplir las metas del plan. Las tarifas cobradas a los usuarios finales constituyen el único ingreso corriente legal que percibe la administración paraguaya.

El sostenimiento financiero de la prestataria se complica debido a la aplicación de normatives legales referidas a la tarifa social obligatoria. La legislación vigente obliga a la empresa gubernamental a absorber los costos del subsidio otorgado a los sectores vulnerables.

El ingeniero Cáceres señaló que la idea de reducir las tarifas domiciliarias de manera populista fundiría de forma inmediata a la institución. Las alternativas técnicas de auxilio económico estatal exigen la inyección de recursos tributarios directos o el sinceramiento de los pliegos tarifarios.

Subsidios tarifarios a las industrias de datos y el perjuicio de los decretos especiales

El consumo eléctrico del parque residencial paraguayo registra curvas variables con picos elevados en horarios de almuerzo y descanso nocturno. El factor establecido de carga del sistema hogareño se ubica en un sesenta por ciento permitiendo periodos de descanso técnico viales.

Las instalaciones industriales de criptominería y procesamiento de datos operan con factores elevados de utilización que superan el ochenta por ciento de forma continua. Las exigencias operativas de estas cargas especiales demandan el suministro continuo de potencia sin registrar variaciones.

El gobierno nacional promulgó recientemente dos decretos especiales que establecen contratos preferenciales por un periodo fijo de quince años de vigencia. Las normativas otorgan tarifas reducidas a empresas dedicadas supuestamente al procesamiento en la nube y el desarrollo de inteligencia artificial.

Las tarifas fijadas no generan márgenes comerciales de rentabilidad para la empresa estatal y apenas empatan los costos operativos de compra. Las protestas sindicales obligaron a igualar los montos con las penalizaciones cobradas al sector de la criptominería.

El segundo decreto especial beneficia a la producción de hidrógeno verde otorgando un descuento tarifario del treinta por ciento sin reajustes. El ingeniero Cáceres detalló que esta concesión preferencial de doscientos cencuenta megavatios generará un perjuicio anual de treinta millones de dólares.

La pérdida acumulada durante los quince años del contrato estatal alcanzará los cuatrocientos cincuenta millones de dólares en total. Las industrias extranjeras se benefician con valores de cuarenta dólares mientras en el mercado internacional pagan cien.

Pérdida de beneficios por cesión de energía e inminente importación de electricidad

La extracción masiva de potencia hidroeléctrica para abastecer a estas industrias multinacionales de datos anula los ingresos del programa hambre cero. El Paraguay deja de percibir noventa millones de dólares anuales por cada mil megavatios retirados de las centrales binacionales.

Los fondos perdidos corresponden a las compensaciones económicas que abona la república vecina en concepto de cesión de energía excedente. El consumo interno acelerado de las criptomonedas devora las reservas estratégicas que debían impulsar la industrialización del país.

La planificación de la política energética de la región se encuentra en un estado de improvisación permanente por parte del gobierno. Las estadísticas actuales del mercado eléctrico demuestran que la demanda máxima llegó a siete mil seiscientos cincuenta y dos megavatios.

La disponibilidad total combinada de las tres represas operativas alcanza un límite físico de siete mil seiscientos sesenta megavatios. El margen técnico de reserva del sistema se redujo drásticamente a un escaso veinticinco por ciento en las temporadas veraniegas.

El crecimiento vegetativo natural devorará este remanente obligando al país a importar electricidad de la región para el año dos mil treinta.

El especialista comparó la situación actual con la trama circular de las series de ficción sobre bucles temporales de retroceso. Si no se revocan los decretos vigentes y se licitan los excedentes con precios base elevados el sistema quebrará financieramente en el corto plazo.

El panorama final asemeja el destino nacional al modelo de restricciones extremas de Cuba dependiendo de velas por falta de luz.

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