El experto en ciberseguridad Miguel Ángel Gaspar analizó el fin de semana sobre los impactos de la tecnología en la niñez paraguaya. Advirtió que las plataformas actuales no están diseñadas para menores de edad porque el modelo de negocios de las Big Tech las trata como adultos. El acceso a dispositivos debe postergarse hasta los 13 años para proteger la madurez cerebral y evitar el secuestro digital del pensamiento.
La dependencia digital no es una condición natural del desarrollo humano, sino una conducta normalizada por la falta de filtros parentales adecuados en el hogar. El uso de la tecnología sin supervisión técnica expone a los menores a un modelo de negocios que prioriza el consumo masivo sobre la salud mental de los usuarios.
Impacto en salud mental y diagnósticos erróneos
El especialista mencionó en diálogo con El programa ese de La Tribu 650 AM que existen cientos de casos de niños diagnosticados con TDAH debido al uso excesivo de celulares y la estimulación dopaminérgica constante.
Sin embargo los síntomas físicos desaparecieron al retirar los dispositivos en diversas pruebas de campo realizadas por especialistas. El gremio de la salud y la Sociedad Paraguaya de Psicología deben alertar sobre estos falsos positivos.
Las plataformas de Meta, Google y Snapchat construyeron algoritmos específicos para inducir el consumo infantil mediante técnicas de ingeniería social.
Asimismo las empresas mintieron sobre la nocividad de estas herramientas para el desarrollo cognitivo ante tribunales internacionales. La comunidad educativa debe comprender que lo digital tiene consecuencias neurológicas permanentes en los estudiantes.
Necesidad de un rumbo tecnológico nacional
Nuestro país carece de un camino definido en materia de ciberseguridad y soberanía tecnológica estatal.
El experto sugirió imitar modelos de éxito como los de Estonia o Uruguay para proteger los datos de la población paraguaya. Es fundamental que el Estado cuente con profesionales paraguayos capaces de administrar soluciones de red sin depender exclusivamente de proveedores extranjeros.
Desde el 2017 existen 18 controles básicos de SIS Control ignorados por la función pública pese a ser obligatorios por ley. La falta de relevamiento de activos digitales expone los datos sensibles de toda la ciudadanía nacional ante posibles filtraciones.
El territorio depende de proveedores externos ante cualquier incidente crítico en el MITIC, lo que vulnera la seguridad nacional en situaciones de crisis institucional.
Riesgos de la inteligencia artificial y biometría
La recolección de datos biométricos en seguros médicos y colegios representa un peligro latente para la privacidad. Los registros de rostro o iris comprometidos son imposibles de reemplazar por el usuario afectado, a diferencia de una contraseña.
Además la autonomía de armas con IA plantea dilemas éticos globales que requieren una regulación urgente para evitar decisiones letales sin supervisión humana.
Las empresas utilizan datos comportamentales para asegurar mercados cautivos mediante el reconocimiento de microexpresiones en la cámara frontal. La inteligencia artificial puede detectar la emocionalidad del usuario para dirigir el consumo de forma predatoria.
Finalmente la transparencia institucional es la única vía para mitigar ataques de Ransomware y evitar el caos financiero por especulaciones en el mercado.


