Anthropic sí publicó un Anthropic AI Usage Index (AUI) para medir el uso de Claude ajustado por población en edad laboral. En su informe de septiembre del 2025, Israel aparece primero con un índice de 7, es decir, unas siete veces más uso del esperado según su peso demográfico laboral. Detrás figuran Singapur (4,57), Australia (4,10), Nueva Zelanda (4,05) y Corea del Sur (3,73).
También es correcto que la medición no apunta al volumen bruto total, sino al uso relativo por población activa, y que Anthropic la construye a partir de una muestra de 1 millón de conversaciones de Claude.ai; además, en otros informes de la serie trabaja con muestras separadas de 1 millón de conversaciones de Claude.ai y 1 millón de interacciones de su API, esta última asociada sobre todo a usos empresariales.
El matiz importante es este: la página del Economic Index fue actualizada el 24 de marzo del 2026, pero el texto verificable que ubica a Israel en 7.0 corresponde al reporte geográfico de septiembre del 2025. Por eso, decir que son “los últimos datos” no es del todo preciso sin aclarar la fecha del informe citado.
Israel lidera el uso de IA por habitante, aunque el dato requiere contexto
Israel encabeza el ranking mundial de uso per cápita de Claude, el modelo de inteligencia artificial de Anthropic, según el Anthropic AI Usage Index, un indicador que compara la participación de cada país en el uso de la plataforma con su peso en la población en edad laboral. En el informe geográfico publicado por la compañía en septiembre del 2025, Israel obtiene un valor de 7, lo que implica un nivel de adopción aproximadamente siete veces superior al esperado por su tamaño demográfico.
Detrás aparecen otras economías avanzadas y altamente digitalizadas, como Singapur, Australia, Nueva Zelanda y Corea del Sur, lo que refuerza la idea de que la adopción intensiva de IA se concentra, al menos por ahora, en países con infraestructura sólida, alta conectividad y fuerte presencia de trabajo calificado. Anthropic también detecta una correlación positiva entre el uso de Claude por habitante y el ingreso per cápita.
El dato, sin embargo, no debe leerse como si Israel fuese el país con más usuarios absolutos, sino como uno de los que más intensamente integra esta herramienta en relación con su población activa. Esa diferencia es clave: el índice busca medir profundidad de adopción, no volumen bruto.
Los registros analizados por Anthropic muestran además que el uso de Claude se concentra en tareas concretas de productividad. La programación sigue siendo el principal caso de uso, mientras que en los países con mayor adopción aparecen aplicaciones más diversas en educación, ciencia, administración y negocios. En el ámbito empresarial, la API de Claude se utiliza sobre todo para tareas de código, automatización y procesos administrativos.
La conclusión de fondo es más amplia que el liderazgo israelí: la expansión de la IA empieza a dibujar una brecha internacional entre las economías que incorporan estas herramientas con rapidez y aquellas que todavía quedan rezagadas. Anthropic advierte que, si esa tendencia se consolida, los beneficios económicos de la IA podrían concentrarse en los países ya más ricos y tecnológicamente avanzados.


