Redacción Ciencia (EFE). Un equipo científico probó con éxito un dispositivo implantable que permitió una comunicación rápida entre dos pacientes con parálisis: uno con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y otro con una lesión medular cervical. El avance busca devolver una capacidad que suele perderse cuando ya no se pueden usar las manos ni los músculos del habla.
El estudio, liderado por investigadores del Instituto de Neurociencia del Mass General Brigham y de la Universidad de Brown, describe una neuroprótesis de escritura con interfaz cerebro-computadora (iBCI) aún en fase de investigación. La herramienta, publicada ayer lunes en Nature Neuroscience, usa un teclado Qwerty y descifra el intento de movimiento de los dedos para transformarlo en letras.
El sistema se probó en dos participantes del ensayo clínico del consorcio BrainGate. En esta tecnología, sensores de microelectrodos implantados en la corteza motora registran la actividad eléctrica del cerebro cuando la persona intenta mover intuitivamente los dedos. Luego, un sistema informático traduce esas señales neuronales en letras y las procesa con un modelo de lenguaje predictivo para mejorar la precisión de la comunicación.
Los investigadores explican que muchas personas con parálisis severa dependen hoy del seguimiento ocular para deletrear palabras letra por letra, un método que puede resultar lento y frustrante. Frente a ello, las interfaces cerebro-computadora pueden convertirse en una alternativa relevante.
Ambos participantes calibraron sus dispositivos con solo 30 frases. Uno de ellos alcanzó una velocidad máxima de 110 caracteres, o 22 palabras por minuto, con una tasa de error del 1,6 %, una precisión comparable a la de una persona sin discapacidad. Además, utilizaron el dispositivo desde sus hogares, lo que sugiere un posible uso doméstico en el futuro.
El consorcio BrainGate, integrado por especialistas de distintas disciplinas, trabaja desde el 2004 en herramientas que ayuden a restaurar la comunicación y la independencia de personas con enfermedades neurológicas, lesiones o pérdida de extremidades. Los autores destacan que decodificar movimientos de los dedos también abre la puerta a recuperar en el futuro acciones más complejas, como alcanzar y agarrar objetos con las extremidades superiores.
Aunque consideran que todavía hay margen de mejora, por ejemplo con sistemas de escritura abreviada o teclados personalizados, los investigadores sostienen que esta interfaz muestra cómo la neurociencia y la inteligencia artificial pueden combinarse para devolver comunicación e independencia a personas con parálisis.


