Ciencia y Tecnología

Paraguay abrirá la generación eléctrica al sector privado para evitar crisis energética

El viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, anunció la reglamentación de nuevas leyes para diversificar la matriz energética y confirmó planes para integrar el gas natural y la energía solar ante el aumento del consumo nacional

| Por David Martinez

La República del Paraguay se encuentra ante un punto de inflexión histórico en su gestión de recursos, enfrentando la necesidad de asegurar su soberanía energética antes de que finalice la década.

El viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, analizó en profundidad este escenario durante una extensa comunicación en Espresso Informativo por La Tribu 650 AM, donde confirmó que el Gobierno ya ejecuta una planificación integral al año 2050. El eje central de esta estrategia es la diversificación de la matriz de generación, que actualmente depende casi de forma exclusiva de las binacionales Itaipú y Yacyretá. El funcionario explicó que los escenarios económicos estudiados indican que la potencia instalada disponible comenzará a verse comprometida en los horarios de mayor demanda, lo que obliga a implementar nuevas normativas que permitan la entrada de actores no estatales en el mercado de la producción eléctrica.

Apertura al capital privado y diversificación de fuentes

El cambio de paradigma que propone el Viceministerio de Minas y Energía rompe con décadas de un modelo estatista rígido, donde la ANDE era el único actor con capacidad de decisión sobre la oferta eléctrica. Bejarano enfatizó que las recientes leyes de reforma para pequeñas centrales hidroeléctricas y generación con gas natural son los pilares de este nuevo ecosistema. La intención es que el sector privado asuma el riesgo de la inversión en infraestructura, mientras que la ANDE garantice la compra de esa energía a través de licitaciones públicas internacionales.

Este modelo permite que el Estado no comprometa recursos del erario público en obras de gran envergadura, delegando esa responsabilidad a empresas que buscan rentabilidad y eficiencia. La normativa también contempla la figura del “autoconsumo”, que ya está ganando terreno en el Chaco paraguayo, donde diversas industrias y establecimientos rurales generan su propia electricidad para reducir costos y asegurar el suministro en zonas remotas.

Otro aspecto clave de esta transformación legal es la definición del “gran consumidor”, categoría que agrupa a aquellos que demandan 30 MW o más, como es el caso de las industrias de minería de criptoactivos.

El viceministro señaló que el vencimiento de contratos con este sector en el año 2027 liberará aproximadamente 1 GW de potencia, una cifra significativa que podrá ser redireccionada al consumo residencial e industrial tradicional. Esta gestión de la demanda se complementa con el fomento de energías renovables no convencionales, una categoría que engloba a la biomasa y otras fuentes que hasta ahora no habían sido explotadas de forma sistemática en el país. El objetivo final es crear un mercado bancarizable y atractivo para la banca multilateral y los fondos de inversión internacionales, asegurando que los proyectos cuenten con la garantía jurídica necesaria para que el capital privado ingrese rápidamente al país, respondiendo a un crecimiento del consumo que hoy escala al 12.5% anual en sus picos más altos, superando ampliamente el promedio histórico del 7%.

Integración gasífera y el proyecto del gasoducto bioceánico

La introducción del gas natural en la matriz energética representa uno de los proyectos más ambiciosos de la administración actual, con el potencial de convertir al Paraguay en un eje logístico regional. Mauricio Bejarano explicó que se está trabajando intensamente en el concepto de integración gasífera del Mercosur más Chile, buscando que el país se posicione como un “Canal de Panamá” para el transporte de gas.

El proyecto del gasoducto bioceánico prevé el tránsito de moléculas provenientes de Vaca Muerta (Argentina) a través del territorio chaqueño hacia el gigantesco mercado industrial de Brasil. Esta infraestructura permitiría a Paraguay no solo cobrar peajes por el tránsito, sino también instalar sus propias centrales térmicas. Estas plantas dotarían al sistema de la firmeza necesaria para compensar la intermitencia de otras fuentes renovables, asegurando una provisión constante incluso en periodos de sequía extrema que afecten a las represas hídricas.

En cuanto a la exploración local, el viceministro desmitificó la incertidumbre sobre los hidrocarburos en el Chaco al confirmar que el 94% de los pozos perforados en la cuenca de Carandaí han mostrado presencia de gas natural. No obstante, aclaró que para que la extracción sea comercialmente viable, se requiere una inversión inicial de 200 millones de dólares, la cual solo se justificará si existe un mercado de consumo masivo asegurado, como el brasileño.

La estrategia es utilizar el gas importado para incentivar el mercado interno y las nuevas industrias, como la de fertilizantes, para luego introducir la producción propia de gas paraguayo en la red de transporte. Esta visión de mediano y largo plazo busca que el país deje de depender exclusivamente de la importación de derivados del petróleo para su matriz de transporte y energía térmica, generando un ahorro sustancial en la balanza comercial y promoviendo una industrialización más competitiva basada en un energético más económico y eficiente.

Potencial hídrico y la transición hacia lo solar

A pesar del avance de nuevas tecnologías, la energía hidráulica sigue siendo el motor principal de la economía paraguaya, y su expansión aún tiene margen técnico. Bejarano mencionó que los estudios realizados en la Cuenca del Río Paraná arrojan resultados positivos para la construcción de nuevas centrales como Corpus Christi e Itati-Itacora, además de la maquinización de Añacuá que ya se encuentra en ejecución.

Estos emprendimientos binacionales, que requieren acuerdos diplomáticos de alto nivel con Argentina y Brasil, podrían sumar decenas de turbinas adicionales al sistema. Sin embargo, el funcionario advirtió que el cambio climático obliga a repensar el manejo del agua, ya que aunque se prevé un aumento en el volumen hídrico futuro, los periodos de estrés hídrico serán más severos y frecuentes, afectando la generación firme de las represas actuales si no se cuenta con fuentes de respaldo.

Como alternativa de implementación inmediata, la energía solar se posiciona como la solución más rápida y económica. El viceministro adelantó que para este semestre la ANDE lanzará la primera licitación para una planta solar de 140 MW en el Chaco Central. El costo de esta tecnología ha caído drásticamente, permitiendo instalar 1 MW por aproximadamente 500.000 dólares, la mitad de lo que costaba hace pocos años y de lo que cuesta la generación hídrica de pequeña escala.

Además, se están explorando opciones innovadoras como los paneles fotovoltaicos flotantes en los embalses de las binacionales, una técnica que ya cuenta con una planta piloto operativa en Itaipú. Esta sinergia permite aprovechar la infraestructura de transmisión existente y reducir la evaporación del agua del embalse, optimizando los recursos. Con el apoyo de la banca multilateral, Paraguay busca que el mix energético del futuro combine la robustez de las hídricas con la agilidad de lo solar y la estabilidad del gas natural, garantizando que el desarrollo industrial no se detenga por falta de potencia eléctrica.

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