En el marco de las conmemoraciones por el Día de los Héroes, el historiador Claudio Fuentes reflexionó sobre la evolución del concepto de heroísmo en la sociedad paraguaya y los desafíos existenciales que plantea la tecnología moderna. Durante una extensa entrevista con el espacio “El programa ese” por La Tribu 650 AM, el académico analizó cómo el Estado paraguayo configuró un modelo de prócer eminentemente bélico y advirtió que la inteligencia artificial (IA) está comenzando a disputarle a la humanidad el control de su propio relato cultural e histórico.
La construcción del héroe: Del campo de batalla al pedestal civil
Claudio Fuentes explicó que el heroísmo no es una categoría estática, sino una configuración política del Estado a través de discursos oficiales, nombres de calles y programas educativos. En el caso de Paraguay, el historiador señaló que la interpretación del héroe quedó anclada a la gesta militar, un fenómeno común en la región pero que en nuestro país alcanzó niveles de desnaturalización ideológica. Citó como ejemplo la figura del Mariscal Francisco Solano López, cuyo relato transitó de tirano a héroe máximo a comienzos del siglo XX, logrando permear incluso en sectores del marxismo paraguayo que, paradójicamente, lo reivindicaron junto a figuras como el Doctor Francia y Karl Marx.
En términos de representatividad, el académico estableció un podio del heroísmo militar construido por el Estado, encabezado por López, seguido por el General José Eduvigis Díaz y el Mariscal José Félix Estigarribia. No obstante, destacó la figura de Eligio Ayala como uno de los protagonistas civiles más importantes, calificándolo como el más grande estadista del país por su capacidad de preparar al Paraguay para la Guerra del Chaco. En el ámbito cultural, Fuentes reconoció que Augusto Roa Bastos es probablemente el héroe civil con mayor cantidad de bustos en el país, seguido por figuras como Agustín Pío Barrios “Mangoré”.
El peligro de la IA y la pérdida del relato humano
Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue el análisis sobre la posverdad y el impacto de la inteligencia artificial en la reconstrucción del pasado. El historiador advirtió que la IA no es neutral ni objetiva, sino que reproduce prejuicios, racismo y sesgos humanos.
“La inteligencia artificial nos va a robar el relato. Lo que nos diferencia de otros animales es la cultura y la capacidad de construir historias frente a una hoguera; hoy, la IA ya puede construir esos relatos por nosotros”, sentenció el historiador Claudio Fuentes.
El experto manifestó su preocupación por la capacidad de estos programas para inventar libros, alterar fechas y fabricar fuentes de autores reconocidos de manera casi indistinguible para el ojo no entrenado.
Según Claudio Fuentes, hasta el año 2020 la humanidad mantenía el control absoluto del relato, pero la irrupción de la tecnología amenaza con arrebatar esa autonomía cultural. “Si no controlamos el relato, no controlamos lo que somos y perderemos nuestra identidad como especie”, puntualizó el académico, vinculando este riesgo incluso con el uso de algoritmos en el desarrollo de armamento moderno.
La distinción entre historia y memoria
Finalmente, el historiador enfatizó la necesidad de distinguir entre la historia, entendida como lo que ocurrió en base a evidencias, y la memoria, que es cómo las sociedades deciden recordar. Fuentes argumentó que una reconstrucción cien por ciento fiel del pasado es humanamente imposible, pero que el rigor en el manejo de las fuentes es lo único que puede contrarrestar las fake news y las narrativas simplistas.
Concluyó que la memoria histórica es un terreno de disputa constante donde sectores sociales, por fuera del Estado, también reivindican sus propios referentes, como ocurre con el culto popular a figuras como Maradona en Argentina o el Gauchito Gil, modelos de heroísmo que muchas veces desafían los discursos oficiales.


