París (EFE). “Estamos viviendo una época de cambios muy abruptos, de cambios que tienen que ver con el ascenso de poderes autoritarios, con la erosión de la democracia, con el desmantelamiento del Estado de bienestar en Europa”, explicó a EFE Volpi (Ciudad de México, 1968) en la antesala de la conferencia.
“Con esto que vemos en Francia, una ruptura generacional, parecería que también está afectando a que los jóvenes carezcan de esperanza -completó- y, por lo tanto, estén dispuestos a luchar, a veces pacíficamente, a veces, lamentablemente, de forma violenta”.
Para comenzar su disertación, titulada “Nick. La IA y el arte de la ficción” -un guiño al ficticio narrador de “La República” (Alfaguara), su novela recién publicada, que es una inteligencia artificial súper avanzada llamada Nick-, Volpi defendió que “los seres humanos somos ficciones”.
Un punto inédito para nuestra especie
Al presentar su obra, José María Martínez Alonso, director del Instituto Cervantes de París, destacó que Volpi es como “un laboratorio de ideas”, y no solo por su “vocación frustrada de físico”, sino porque en ella “las grandes preguntas”, como las que surgen en torno a la IA, “se convierten en materia narrativa”.
LEER MÁS: Presentan obra teatral que aborda la vida y el pensamiento de Nietzsche en Asunción
En nombre de la Sorbona, la catedrática Béatrice Perez, destacó que tanto la conferencia y “La República” anticiparon el escándalo que protagonizó este año la “rentrée” literaria en Francia: la exclusión del haitiano-canadiense Thélyson Orélien de los nominados al prestigioso premio Goncourt por las sospechas -ahora confirmadas por sus editores- de que había usado la IA en su novela seleccionada.
“Nos aproximamos a un punto inédito para nuestra especie: es posible que, muy pronto, buena parte de nuestras ficciones, sino la mayoría -siempre quedarán reductos humanos- serán producidas o en colaboración con la IA”, rememoró Volpi en la disertación.
Fue ese pensamiento el que le llevó a querer comprobar la experiencia por sí mismo sin prever, indicó, con qué iba a toparse: “no una mera herramienta ni un rival, y ni siquiera un coautor, sino algo más equívoco y ambiguo y, por ello, más intrigante”, con lo que jugó a lo largo del proceso creativo.
Un cambio paradigmático
Volpi repasó en la conferencia sus interacciones con distintas IA como ChatGPT o Claude, habló de sus ventajas y también de sus alucinaciones, además de reflexionar sobre el cambio paradigmático que su potencial implica para nuestras sociedades, y más particularmente para la creación literaria.
Cuestionó, sin embargo, que el uso de la IA en sí mismo descalifique directamente el texto -“parece importarnos más el origen de los textos literarios que su calidad”-, pero insistió en que la tecnología “no suple” a la experiencia humana: o la destruye si no se sabe usarla o la potencia.
La polémica novela hecha con IA
Por eso, eligió salirse del texto original de la conferencia para clausurar el evento, abundando en el debate sobre la novela de Orélien (“C’était ça ou mourir”, “Era eso o morir”), que ya venía precedido de polémicas como la que envolvió a la premio Nobel Olga Tokarczuk cuando admitió usar la IA.
El novelista mexicano recalcó que la “gravedad” está en el “engaño” de Orélien y admitió que “había un mensaje importante que dar”. Pero ese mensaje, sostuvo, “no debe ser el de no usar nunca” estas tecnologías, sino el de que la “responsabilidad” y la “transparencia humana” deben primar.
De hecho, opinó que, más que la creatividad humana, lo que más en riesgo estará con la IA es la democracia.
“Se están convirtiendo en una gran herramienta de manipulación”, aseveró, especialmente con las imágenes manipuladas.


